El riesgo del voto cruzado en Madrid

Algunos sectores de opinión progresista madrileña postulan el binomio Carmena-Gabilondo, convencidos de que es un buen paso en el proceso de cambio que necesitamos en Madrid. Pero posiblemente sea un paso atrás o, en lo mínimo, a un lado. El riesgo de este voto cruzado es que retrasa y debilita un cambio que se tiene que apoyar necesariamente en una profunda renovación e innovación de la vida institucional madrileña. Para optimizar la conexión entre administraciones, sin duda, lo mejor es una coalición liderada por José Manuel López y Podemos en la Comunidad y, en la comunidad de Madrid, por Manuela Carmena y Ahora Madrid. La dirección y la fuerza del cambio que necesitamos en la región-capital de Madrid obligan a pensar en cuatro aspectos políticos, fundamentales para esta delicada coyuntura, tanto en lo financiero como lo institucional.

1. La fuerza política para el cambio. En el nuevo tablero político con cuatro espacios relevantes será necesaria una coalición de gobierno. Si es progresista, la encabezará Podemos o el PSOE/PSM, dos partidos con distintas bagajes. El PSM arrastra pesados baúles de crisis internas y acomodo institucional, que han sido y son serias limitaciones para oponerse al tornado neoliberal que asola Madrid desde las últimas décadas. La complicidad PSM en puertas giratorias y organismos de control como el de Bankia, que vendió preferentes y repartió tarjetas negras, confirman su cooptación corporativa y financiera. Tras cambiarle las cerraduras a Tomás Gómez, el partido está de nuevo en manos Rafael Simancas, a pesar de que no logrado avanzar en la recomposición de las familias de un partido que parece conformarse con salvar los muebles.

En contraste, Podemos viene a la carrera con una mochila ligera, llena de ideas y entusiasmo, con una clara convicción que hay que para poner a trabajar todos los recursos posibles. Para ello ha escuchado y consultado a funcionarios y expertos, Con ellos promueve un programa de cambio de modelo productivo y de control institucional. El PSOE no puede liderarlo, pero sí apoyarlo con toda su experiencia.

2. El liderazgo y la capacidad de trabajo en equipo. Ambas cosas no dependen de la posición institucional previa de los candidatos, sino el impacto transformador de sus iniciativas. El invisibilizado José Manuel López tiene una trayectoria creativa en los proyectos de lucha contra la pobreza impulsados en Cáritas. Donde renovó los programas de investigación y las publicaciones de la Fundación FOESSA, innovó en la organización interna con equipos y objetivos más integrados y una línea política diáfana: más solidaridad y menos caridad. Más tarde López abordó en la Fundación Pluralismo y Convivencia del Ministerio de Justicialas políticas de convivencia inter-religiosa. Por vez de manera, éstas se desplegaban de forma coordinada, con un sistema de información protocolizado e innovador, celebrado por sus superiores (tanto del PP como del PSOE), como por los usuarios de todas las confesiones. Por último, el breve paso del Ingeniero López por el departamento de investigación de la Fundación Tomillo, le permitió diseñar un nuevo modelo energético para la renovación territorial y empresarial de la CAM. En estas instituciones se valoró su trabajo y habilidad para la consecución de recursos.

Por el contrario, el tan promocionado Gabilondo no cuenta con un solo hito transformador en su dilatada vida institucional. La escasa información crítica publicada evidencia una hábil carrera, llena de buenas palabras, pero siempre acomodándose al estatus quo y los equilibrios de poder. Como ministro, el tan aireado Pacto por la Educación – que fraguó sólo con el PP y nunca fue firmado – consistió en pura autopromoción, al igual que el Instituto de Humanidades que prometió para conseguir el rectorado de la UAM, que también quedó en agua de borrajas. Como intelectual progresista, no puede decirse que adoptase la ética disidente de otro exministro socialista como Semprún: Gabilondo votó en agosto la modificación del artículo 135 de la constitución para priorizar a los bancos extranjeros sobre la mayoría social.

3. Programas para el cambio. La voluntad transformadora de Podemos y el PSOE no tienen comparación. Cuando José Manuel propone el Banco del Agua, como herramienta financiera para el desarrollo regional, realiza la propuesta financiera probablemente más valiente de la democracia, al incluir el blindaje estatutario del agua como recurso común inalienable de los madrileños. A imitación del banco público holandés, que gestiona diques y agua, potenciará un cambio de modelo productivo, reagrupando empresas públicas y programas de investigación de universidades madrileñas. Esto comporta un nuevo modelo energético urbano que implica a la población como productora y usuaria de energía y servicios públicos. Además, la propuesta de área única para la prestación de servicios educativos, sanitarios y políticas sociales, es la vieja demanda de los defensores de lo público frente al maximalismo de la libre elección de centros y especialistas. Una vez más, generará una lógica de proximidad que potenciar la participación y concienciación ciudadanas. En contraste, el programa del PSOE carece de propuestas llamativas y, en consecuencia, Gabilondo ha utilizado con descaro ejemplos y argumentos manejados por el candidato de Podemos.

4. El control de las élites en el poder y el desmantelamiento de redes corruptas. El establishment apuesta por el ticket Gabilondo-Carmena, un binomio promocionado mediáticamente. Lo apoya la televisión, como pudimos constatar en el triste debate Cifuentes-Gabilondo en Un Tiempo Nuevo, excluyente como en los viejos tiempos para apuntalar el bipartidismo en retroceso, al igual que los repartos de entrevistas e informaciones en los telediarios. PRISA ha sido la mayor vocera, que no ha ahorrado esfuerzos para ensalzar una imagen del ex ministro como intelectual comprometido y, como nos han confirmado trabajadores simpatizantes de varias redacciones, para invisibilizar a J.M López. Los socios buitres, nuevos dueños de El País, hacen todo lo posible por frenar a Podemos: abren todo el caudal para las informaciones perjudiciales y lo cierran a un candidato que por su edad, perfil profesional y trayectoria de gestión desmiente los estereotipos de la línea editorial que estigmatiza a Podemos como fuerza disruptiva y amenazante.

Por cuestión generacional, los lectores de El País muestran simpatía por la empática jueza Carmena. Lo que El País aprovecha para colgarle de compañero de viaje al PSOE de Simancas como parte de la ilusión del cambio. Pero, a todas luces resulta evidente que sólo si Podemos lidera una eventual coalición progresista, independiente de los poderes económicos asentados en las instituciones madrileñas, se puede sacudir la costra de la casta y hacer justicia ejemplar.

Gabilondo está lejos de poder controlar al PSM. Y más aún lejos está de poder liderar todo lo que toca levantar, barrer y recuperar, en el Ayuntamiento y en la Comunidad. El cambio en Madrid necesita a un gestor con trayectoria creativa, un grupo parlamentario con voluntad renovadora y el empuje transformador que Podemos viene imprimiendo a la vida política nacional.

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