UNIDAD POPULAR Y PACTOS: “NO ENTIENDO NADA”

Os juro hay días que no entiendo nada. El jueves fue uno de éstos. Se monta un lío alucinante en Facebook, en Twitter y hasta en lo que llaman tele pública y periódico lider de este país por las primarias en Podemos. Resulta que un tal Pablo Iglesias presenta una lista. 

Repaso el reglamento de las primarias y – mira – está perfectamente en su derecho. Es secretario general de Podemos, pero ni falta le hace. Las primarias son abiertas. No se precisa de carné, ni avales. Cualquiera se puede presentar si algún círculo u órgano de Podemos le da el ok. También Pablo Iglesias …

Eso ha hecho. Se ha presentado con una lista de 65 nombres. No son demasiados, dado que el Congreso cuenta con 350 diputados y una lista completa con este número de candidatos y candidatas. Una tal Carolina Bescansa, acompañante en esta aventura del secretario general, ha revelado que la voluntad es que también aspirantes de otras candidaturas entren así en la lista final. ¿No resulta generoso el gesto? Podría haber hecho Iglesias como lo hacen sus homólogos en la política española: nombrar a dedo la lista por completo una vez ganadas las primarias.

Aún así lo llaman lista plancha. Voy, leo otra vez el famoso reglamento, y nada. No hay obligación de votar los 65 de Pablo Iglesias en bloque. Se puede añadir y tachar como a uno le plazca y así hasta seleccionar los 350 en juego.

Ahora bien, salen los “críticos” dentro de Podemos acompañados por los más horizontales de este país. Sí, los  que nunca han conseguido ni un escaño como aquel ecologista cuyos candidatos han ido en municipales y autonómicas con Podemos para conseguir representación, o los del corazón a la izquierda. Sí, correcto los que siempre han trabajado por la unidad de la izquierda por el cambio, apartando – eso sí – a los que no se lo merecen. A los traidores de la causa. Aquellos que se negaron a ir juntos a las europeas con un tal … se me ha olvidado quién era, pero da igual.

Pues éstos, los que siempre han votado todo, los que han tenido muchísimas primarias más que reñidas, como este comunista “quincemayero” que ganó contra … ¡jo! otra vez se me ha olvidado el nombre del competidor … da lo mismo. Ganó, y eso es lo que importa.

Recuerdo unas primarias en Madrid en las que mi pareja se apuntó como simpatizante con mucha ilusión. Yo la regañé, no entendía que hacía allí, habiendo un partido nuevo como Podemos. Su opción ganó. En el nombre de la unidad de la izquierda la echaron. Decían que se acercaba demasiado a nuestro Pablo Iglesias y Podemos para juntar esfuerzos electorales.

Mira por dónde. No ha pasado ni medio año de aquello y leo que algunos de los que la han expulsado ahora firman a favor de la unidad popular, la confluencia, y el frente de izquierdas.

Pues podrían – como pone el reglamento – formar una lista de 65 ó 350 nombres y presentarse a las primarias. Pero no. Excusa – así lo escribe un bloguero de sus filas – porque contra Pablo Iglesias no hay manera de ganar. “No mister, contra el Barça no jugamos, porque a Messi nadie lo para”. Pero contra un equipo como el Numancia – por decir algo, y sin ánimo de insultar a los equipos humildes con grandes seguidores – el bipartidismo no se asusta. ¿Será por eso que la tele, la radio y todas las portadas alaban la nueva candidatura con la que ahora hacen causa común?

Digo yo: Si se quieren unir, que lo hagan: hay sitio. Eso leo en mi edición del reglamento que tanto me gusta consultar.

 Juro que hay días que no entiendo nada.

 Carles Criat-Benvolgut

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