El Partido Popular y la reforma electoral: Difundiendo el “no nos representan”

La última propuesta del Partido Popular para la reforma de la ley electoral para las elecciones municipales supondría un fuerte ataque a la representación en los ayuntamientos en todo el mapa español, pues se basa en un fuerte sesgo mayoritario para el partido más votado, y unos aranceles porcentuales más duros contra los partidos más pequeños. Recuerdo cuando en el 2011, desde el 15M, sonaba aquello del “no nos representan”,  donde precisamente se pedía una reforma electoral mucho más proporcional, con una representación más justa a los partidos con menor porcentaje de votos. Pues bien, la actual propuesta va justo en la dirección contraria. Y sin ningún tipo de consenso más allá de las siglas del PP.

La reforma fue presentada la pasada mañana en el Congreso por Rafael Hernando, el cual señalaba que con dicha reforma se reforzará “la democracia directa” y se evitarán “pactos de perdedores” organizados “en despachos” a “espaldas de la voluntad popular”.

Lo cierto es que el proyecto de reforma, de ser aprobado, disminuiría gravemente la representatividad en las elecciones municipales. “El PP propone una ley electoral que favorece a los partidos más votados”: Si una candidatura no tiene mayoría absoluta pero supera el 35% de los votos y saca cinco puntos al siguiente, obtendrá la mayoría absoluta. Lo mismo ocurre si supera el 30% de los votos y saca 10 puntos al segundo más votado.

Si miramos las pasadas elecciones, aplicando dicha reforma a los resultados, los gobiernos municipales podrían cambiar notablemente. Por ejemplo, en el municipio de Móstoles, donde el PP logró el 36.32% en las pasadas elecciones, seguido del PSOE con un 23.13% y de GANEMOS (la lista de Unidad Popular) con un 19.92%, el Partido Popular lograría la mayoría absoluta si se aplicara la normativa propuesta, pues supera el 35% de votos, al igual que los cinco puntos porcentuales respecto a la segunda fuerza. Hoy en día, sin embargo, gobierna el PSOE con el apoyo de GANEMOS e IU, algo que estaría prohibido por ley si la reforma llegara a buen puerto.

Si no se da ninguno de esos supuestos, se celebraría una segunda vuelta entre las candidaturas que superen el 15% de los votos, “quedando expresamente prohibidas las coaliciones o uniones de candidaturas”. Luego si supera el 40% o saca siete puntos a la siguiente se le adjudicará la mitad más uno de los concejales. Las candidaturas que no hayan obtenido por lo menos el 5% de los votos válidos emitidos no serán tenidas en cuenta.

Esta mañana, en el marco de la Universidad de Verano, el secretario político de Podemos, Íñigo Errejón, ha calificado de “mal perdedor” al PP por su propuesta de reforma electoral para elección de alcaldes con doble vuelta si nadie supera el 30 por ciento de los votos, y ha adelantado que será derogada por el Parlamento que surja de las próximas elecciones generales.

La reforma busca favorecer las listas del PP que han obtenido mayor número de votos, pero que no han llegado a alcanzar la alcaldía debido a las coaliciones entre las listas de Unidad Popular (integradas por Podemos, IU, y otros) y el PSOE. Es un pucherazo en toda regla, autoritaria, que busca a la desesperada mantener cuotas de poder que la ciudadanía, en estos momentos, les ha retirado.

En definitiva, es una nueva gran contradicción  de que quienes dicen defender la Constitución y las instituciones del 78, cuya lógica es parlamentaria, proponiendo un sistema electoral claramente “presidencialista”. Los consensos, que tradicionalmente han defendido, hoy en día son ignorados, en un afán absolutista en la misma línea de las reformas que el PP ha impuesto en los últimos cuatro años.

La voluntad popular, la que dicen defender con esta actualización de la reforma electoral municipal, no quiere un poder absoluto del PP. De hecho, como vimos en las principales ciudades españolas, el PP ni tan siquiera es la fuerza más votada. La voluntad popular no se recoge en siglas, y el giro radical que supuso las pasadas elecciones autonómicas y municipales, así lo demuestra.

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