Las cifras del descontento

-El 90% de españoles ve la situación económica actual como muy mala, mala o regular. -Solo 4 de 13 presidentes autonómicos aprueba en la valoración de los ciudadanos.

Los ciudadanos califican la gestión política y económica como nefasta, pero el bipartidismo se resiste a morir. Los ciudadanos no han percibido apenas mejoras en su situación económica en el último año y no creen que el poder político sea capaz o tenga la voluntad de tomar las medidas que realmente favorezcan al conjunto de la sociedad.
El barómetro de septiembre y las encuestas postelectorales de las elecciones autonómicas y municipales de mayo publicadas por el CIS revelan que el 31,9% de los españoles recurre o ha recurrido a la ayuda económica de sus abuelos y el 36% afirmó haber prestado ayuda económica a algún familiar, amiga/o, o vecina/o. Estos datos inducen a pensar que hay una gran parte de la población que recurre a la solidaridad cuando debería ser el Estado el que garantizase el bienestar económico de todos. En la parte de la encuesta dedicada a la valoración de la situación económica y política actual, cabe destacar que el 90% de los participantes contestaron que la situación económica era muy mala, mala o regular, solo una pequeña parte la calificó como buena o muy buena. La mayoría de ellos respondieron que la situación económica es igual o peor que hace un año, solo el 20% nota alguna mejoría. En cambio la encuesta sí que refleja cierta perspectiva de mejora de cara al año que viene, solo el 14% piensa que la economía irá a peor. La valoración de la política a nivel nacional es aún más negativa, el 71% la califica de mala o muy mala y un 30% la ve peor que hace un año.

En cuanto a los principales problemas que sufre España actualmente se desprende que los tres temas que más preocupan a los ciudadanos son el paro, la corrupción y los problemas de índole económica. Otra serie de problemas que parecen preocupar a los ciudadanos aunque con menor incidencia son: los/as políticos/as en general, los partidos y la política; problemas de índole social; la educación y la sanidad. El tema de la inmigración se ubica en octavo lugar entre las preocupaciones de los españoles. Seguramente este aumento en el nivel de inquietud se deba a los sucesos acaecidos a consecuencia de la última oleada de inmigración producida por la desestabilización en la zona de Oriente Medio.

En lo que a la organización territorial del Estado respecta, el estudio refleja que el 35,1% de las personas que fueron consultadas están satisfechas con el actual Estado autonómico y solo el 18% preferiría un Gobierno central sin autonomías, por lo que no parece que se plantee actualmente un verdadero debate sobre el modelo de la organización del territorio.

El estudio mensual del CIS pregunta a los encuestados como se situarían a ellos mismo en una escala ideológica en la que el 1 representa la izquierda y 10 la derecha. Los resultados de esta pregunta sitúan a la mayoría del electorado en el centro o centro izquierda, donde se acumulan entorno al 50% de los votantes. Los valores que representan a la derecha solo de posiciona el 17% de los encuestados. Este escenario empuja a las formaciones hacia el centro del cuadrilátero, donde se disputan la mayor parte de los votos. Pero resulta evidente que la ciudadanía demanda un gobierno de corte progresista. Las políticas austericidas y los cantos de sirena de la neoderecha desoyen la demanda de una política de mayor inclusión social y de transparencia en la gestión. Los sectores menos favorecidos son los que peor califican la situación económica y peor perspectiva auguran. A su vez en ellos se concentran las mayores bolsas de abstención en las anteriores elecciones generales. Es por ello que el partido con mayor capacidad para reactivar este voto obtendrá una evidente ventaja respecto a sus competidores. Agrupaciones con propuesta económicas neoliberales, como el detrimento de lo publicó en favor de los privado y la destrucción de todo lo aquello que sostiene el tejido social no serán capaces de seducir a estos votantes. . Las encuestas postelectorales publicadas fueron llevadas a cabo en las comunidades autónomas donde se celebraron los comicios autonómicos y municipales en mayo del 2015. Con los datos facilitados por el CIS podemos afirmar que en ninguna de las 12 autonomías en las que fueron celebradas elecciones el pasado 24 de mayo se prefería como primera opción el gobierno en solitario del PP. En su lugar en 11 de 12 comunidades prefieren gobiernos de izquierdas. Por lo que se intuye que la disputa de las generales se realizará en este campo. El PSOE intenta desvincularse de un bipartidismo nocivo que ha generado un sistema político corrupto e ineficaz en el que ha participado durante los últimos 40 años. Podemos debe catalizar el voto del descontento, ahora disputado por Ciudadanos por medio de una propuesta neoliberal descafeinada. Los ciudadanos deben decidir si la solución a los problemas de España pasa por el neoconservadurismo continuista de la formación naranja frente a la opción rupturista y superadora de un antiguo régimen político.

Es imposible ignorar que, de los 13 presidentes autonómicos de los que se ha preguntado en las encuestas, solo aprueban 4. De esos cuatro, la nota máxima otorgada es de 6,2 que, pese a ser un aprobado, demuestra la escasa confianza de la que gozan los políticos actualmente. De los resultados también se desprende que han sido bien valoradas las coaliciones de izquierdas a nivel municipal, y que los alcaldes de las ciudades de Madrid, Barcelona y Valencia, pertenecientes a esta clase de candidaturas, son los políticos mejor valorados en sus ciudades. También se evidencia una clara fractura de la derecha; el 70% de los votantes de Ciudadanos afirma haber votado al PP en las anteriores elecciones generales. Esto posiblemente sea consecuencia de la grave crisis de imagen política que atraviesa el Partido Popular: sus dirigentes autonómicos han suspendido en todas las encuestas.

Contemplamos una situación política inestable, en la que el electorado duda a qué partido político votar pero tiene algunas ideas claras, como que la situación económica y política es mala y que los partidos políticos tradicionales no parecen poder canalizar las demandas de la sociedad hacia políticas reales que las satisfagan. Se vaticina una lucha por canalizar un descontento generalizado en la que los partidos mayoritarios deberán demostrar que el sistema es capaz de ofrecer soluciones reales en contra de lo que sostienen otros partidos como Podemos, que afirman que el sistema político está atravesado por una corrupción endémica, y que no actúa conforme a los intereses de la ciudadanía sino satisfaciendo las demandas de una minoritaria élite económica.

Ernesto Martino

  1. Artículo claro y objetivo

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