Al-Qaeda y el Estado Islámico, ¿en qué se diferencian?

Germán Albalá. Politólogo.

Olvidémonos por un momento de todas las tertulias políticas televisivas, de los programas de mañaneo, y del papel de la Resistencia Rebelde en este conflicto (otra vez, la televisión pública se corona). ¿Cuál es la relación entre Al-Qaeda y la Organización del Estado Islámico?

Ambos efectúan la llamada a un yihadismo mundial.

Estaremos de acuerdo en que a pesar de las diferencias entre ambas organizaciones, evidentemente también existen ciertos puntos en común que no debemos obviar. Pero los más importantes son que ambos efectúan la llamada a un yihadismo mundial en el que la umma trascienda a cualquier otra estructura social (Estado, nación, lengua, cultura), y que la relación existente entre los combatientes sea calificada como de fraternidad.

Una vez dicho esto, hay que destacar que la fraternidad tejida por Al-Qaeda se configura de modo que los hombres de importancia son vistos como figuras espirituales autónomas que a su vez son seguidas por un número de adeptos que se organizan en comunidades cerradas. Mientras que la OEI (Organización del Estado Islámico) opta por una fraternidad abierta a todos. Esto último refleja la intención explícita de expandirse tanto al conjunto de los musulmanes – importancia clave de su aparato de comunicación extensiva – como al de no musulmanes – mediante la conversión-. Esto resultó un modo de operar especialmente efectivo puesto que esta “apertura” le permitió fortalecerse a partir de 2011 al integrar en sus filas a los efectivos militares que perdieron su poder con la caída de Saddam Hussein.

El Estado Islámico se está beneficiando de la dispersión creada antaño por Al-Qaeda.

También es importante destacar la manera en que la OEI busca incorporar y atraer antes de expandirse (teniendo una tendencia centrípeta) frente a la actitud de dispersión propia de Al-Qaeda (tendencia centrífuga). Ello supone que la OEI, en términos actuales, se está beneficiando de la dispersión creada antaño por Al-Qaeda.

Pero, ¿y qué sucede con sus estructuras? La realidad nos muestra que Al-Qaeda siempre se ha movido mediante una red creada ante la necesidad de que la desaparición de una célula no suponga un elemento que afecte al conjunto y, por ello, su organización jerárquica descansa en un principio de doble autoridad: tanto militar como religiosa. En cambio, el Estado Islámico tiene presente en todo momento una noción de jefe, pero no le sitúa en una posición de idolatría absoluta. Lo que debe sobresalir es el propio movimiento, y no una serie de nombres propios.

La estrategia de la OEI se distingue de la de AQ en 4 puntos clave.

Llegados a este punto, aunque es cierto que poseen aspiraciones cercanas y sus métodos de acción se mueven en parámetros similares de violencia, no es menos cierto que estas dos organizaciones hacen uso de estrategias diferentes. Por ello en base a su autoproclamado objetivo de implantar el califato, la estrategia de la OEI se distingue de la de AQ en 4 puntos clave:

  1. La OEI establece un territorio permanente con el objetivo de poder afianzarse geográficamente como movimiento mientras que Al-Qaeda deja de lado cualquier noción de territorialidad.
  2. Mientras que AQ busca desestabilizar el territorio, la OEI busca su soberanía y la administración directa de este.
  3. La OEI plantea la idea de conquista impregnada de significados históricos, y orientada a la destrucción del orden regional existente, mientras que AQ no se mueve en base a planteamientos así.
  4. La OEI posee una alta capacidad operacional basada en una lucha local y de proximidad, que contrasta con las ofensivas intermitentes pero muy simbólicas propias de AQ.

Esto coloca al Estado Islámico como una organización que ha reinventado el fenómeno yihadista

Todo esto coloca a la OEI como una organización que ha reinventado el fenómeno yihadista, al llevar a cabo un método de terror más profundo, mediatizado y organizado. Mientras que AQ se financiaba con el rescate de rehenes, el OEI los ejecuta; esta violencia supone una ausencia de concesiones que se traduce en una imagen de radicalidad que les permite ganar adeptos a su causa. A esta situación se une el mal momento por el Al-Qaeda está pasando, no solo debido a la muerte de Bin Laden sino también al desplazamiento de su centro de operaciones de Afganistán a Pakistán.

En definitiva, la aparición de la OEI supone una renovación del yihadismo especialmente sensible para aquellas poblaciones no sensibles a los acontecimientos de 2001, además del cambio más radical en la geografía política de Oriente Medio desde el acuerdo Sykes-Picot. Frente a esto hay que destacar que su actuación como avatar de un estado centralizado es limitada, pero esto no implica el negar que su acción esté configurando un proyecto político jamás visto hasta ahora por parte de ninguna organización terrorista. El Estado Islámico es una evolución de aquella organización terrorista que hace 14 años impactó en el corazón de Estados Unidos, y desde entonces lo único que ha pasado es que hemos acelerado esa evolución y hemos hecho la bola de nieve cada vez más grande. Esperemos que el entender mejor este fenómeno nos permita llevar a cabo una actuación más efectiva que la que se hizo entonces, caer dos veces en el mismo agujero sería algo irremontable.

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