Elecciones diferentes en un mismo escenario

Miguel Fernández de la Peña. Politólogo.

Un madrileño en Poblenou.

Pensar que el proceso pasa por un estancamiento o un retroceso a tenor de los resultados de las fuerzas independentistas en las elecciones generales, es decir, ERC y CiU, que entre ambos han obtenido el 31,06% de los votos, es erróneo.

No resulta especialmente complicado advertir que para una parte importante de la población en Cataluña el proceso soberanista sigue constituyéndose como el principal asunto y proyecto político. Esta realidad no va a cambiar súbitamente tras los resultados obtenidos por las fuerzas soberanistas en las elecciones generales del pasado 20 de diciembre. Pensar, en cambio, que el proceso pasa por un estancamiento o un retroceso a tenor de los resultados de las fuerzas independentistas en las elecciones generales, es decir, ERC y CiU, que entre ambos han obtenido el 31,06% de los votos, es erróneo, en primer lugar por el hecho de que las CUP no se ha presentado a dichas elecciones, entre otras muchas razones que trataré de elaborar a lo largo del texto, una vez que haga un repaso a lo sucedido en los últimos comicios.

Poco han tardado sectores amplios de la prensa española en señalar que el partido de Mas ha sido el principal derrotado en las elecciones generales en el ámbito catalán. Lo cierto es que Democràcia i Llibertat, ha obtenido un 15,08% de los votos, lejos de los resultados del 2011, donde Convergència i Unió obtuvo el 29,35%, situándose como primera fuerza en Cataluña. En este contexto la derecha mediática española, y no solo ésta, ha tenido la pretensión de presentar como cierta la idea de que el electorado está castigando al partido que ha encabezado el proceso independentista, o incluso castigado personalmente la gestión de este por parte de Mas. Lejos de esto, debemos tratar de ver con una mayor perspectiva lo sucedido en las elecciones generales en Cataluña.

Lo primero que debe resaltarse es la capacidad de En Comú Podem de sobrepasar todas las expectativas, consiguiendo ser la primera fuerza con 927.940 votos, un 24,74%. Casi un cuarto de los votantes catalanes han elegido ser representados en el Congreso por una fuerza que sostiene la plurinacionalidad de nuestro país y propone la convocatoria de un referéndum por medio del cual los catalanes puedan presentar sus preferencias de una manera directa y legal. Cabe sostener en este sentido que En Comú Podem ha obtenido votos de muchos ámbitos diferentes, incluidos aquellos provenientes de la extinta CiU, aunque en menor medida que de otros partidos. En segundo lugar debemos atender a Ciudadanos, partido que no se presentaba en las pasadas generales y que esta vez sí lo hacía, colocándose como quinta fuerza con un total de 489.503 votos, el 13,05%.

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La aparición de estas dos fuerzas políticas ha supuesto el principal cambio con respecto a las elecciones del 2011, de modo que ha provocado no solo la bajada en votos de Convergència, como así he señalado, sino también la caída en picado de otros partidos como PP, PSC, Unió Democràtica de Catalunya y UPyD. Mención aparte merece la pérdida de votos por parte del partido Escaños en Blanco, que aunque pueda resultar anecdótica no lo es, ya que si atendemos a que en 2011 obtuvieron 50.879 votos, un 1,47%, mientras que en las de hace unos días solo llegaron a 618 votos, podríamos pensar que la mayor pluralidad de propuestas en las pasadas elecciones ha conseguido acabar con este particular modo de ejercer el voto protesta.

Parece consolidarse la idea de que ERC pasa a tener la iniciativa de cara a encabezar el proceso soberanista

Tan importante como la impresionante irrupción de Podemos y su promesa de convocar un referéndum ha sido el aumento del voto a Esquerra Republicana de Catalunya, que ha sido capaz de obtener el 15,98% de los sufragios, superando con creces el 7,07% del 2011. De este modo parece consolidarse la idea de que ERC pasa a tener la iniciativa de cara a encabezar el proceso soberanista, o al menos a situarse en igualdad con respecto a la formación de Mas.

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Históricamente en las generales ha ganado el PSC mientras que en las autonómicas ha sido CiU el partido hegemónico

Tras mostrar a grandes pinceladas el escenario dibujado tras las generales, abordaré la distinción histórica de estas con respecto a las autonómicas, a fin de que se puedan interpretar mejor los datos anteriores. No hace falta investigar demasiado para ver cómo los electores en Cataluña cambian su voto en función de la elección de la que se trata. Esto lleva a que en las elecciones generales los votantes tratan de elegir al partido que consideran puede transmitir mejor sus demandas en el Congreso, de modo que históricamente en las generales ha ganado el PSC mientras que en las autonómicas ha sido CiU el partido hegemónico. El ejemplo más claro lo podemos advertir durante el periodo delimitado entre 2006 y 2010, durante el cual, mientras que en las elecciones autonómicas en Cataluña de 2006 y 2010 CiU ganó con 56,77% y 58,78% respectivamente, en 2008, en las elecciones generales, fue el PSC el partido con más apoyos obteniendo un 45,39%, dejando a CiU en tan solo un 20,93 %. En este sentido parece que estamos asistiendo a un cambio del modelo de partidos, de modo que Podemos podría pasar a ocupar el espacio que tradicionalmente había sido ocupado por el PSOE en Cataluña.

Más allá de los resultados de las elecciones, considero indispensable prestar atención a la evolución de la participación en las elecciones durante los últimos años, la cual se muestra en la tabla que se adjunta a continuación. Como podemos observar, la participación parece haber experimentado de forma global un aumento en los últimos años, y podríamos aducir, entre otras posibles razones a estudiar, que esto ha sido consecuencia de la polarización que ha conllevado el proceso soberanista. Sin duda lo más llamativo es el aumento del voto en las elecciones al Parlamente de Cataluña durante los últimos años, lo que ha llevado a algo inédito: en 2015 por primera vez la participación ha sido mayor en las autonómicas que en las generales, lo que podría llevarnos a considerar que los catalanes comienzan a considerar sus propias elecciones como aquellas con mayor trascendencia de cara a su futuro.

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Como politólogo residente en Barcelona no puedo ser ajeno a semejante proceso, independientemente de mi valoración personal. Tratar de conocer con fidelidad es la verdadera razón de ser de estos artículos

No me gustaría finalizar sin la oportunidad de aclarar un punto que parece haber sido foco de atención en torno a los dos artículos escritos por mí en torno a la cuestión catalana. Algunos se han acercado a mis reflexiones con la errónea idea de que mis artículos responden a un intento de justificar el proceso soberanista, incluso a una pretensión de legitimar la existencia y el aumento de influencia del nacionalismo catalán. Nada más lejos de la realidad. Mi propósito es tan solo el de acercarme de la manera más fiel posible al interesantísimo proceso, en términos políticos, al que estamos asistiendo en lo referente a las aspiraciones soberanistas en Cataluña. Como politólogo residente en Barcelona no puedo ser ajeno a semejante proceso, independientemente de mi valoración personal. Tratar de conocer con fidelidad es la verdadera razón de ser de estos artículos. Es precisamente por esto por lo que no puedo más que mostrarme agradecido de colaborar con elDesperttador ya que este medio trata de ser una ventana a través de la cual mostrar una perspectiva diferente a la hegemónica en torno a la cual el gran público conoce los asuntos de actualidad. Por tanto, cuando me dispongo a redactar mis artículos lo hago desde la intención de promover el debate en torno a la cuestión catalana ofreciendo una perspectiva que aboga por el diálogo y la comprensión global del asunto, dejando de un lado los sectarismos habituales y apostando por una visión crítica que promueva el acercamiento de las dos posturas enfrentadas. Entender los procesos políticos y sociales desde un enfoque no sesgado permite a los ciudadanos, y en especial a aquellos con poder institucional, tomar las decisiones acertadas. Se trata simplemente de entender el devenir de Fortuna, en palabras de Nicolás Maquiavelo, para poder gestionar adecuadamente y conseguir nuestros propósitos ante el cambio y la contingencia, o en palabras de Sidney Tarrow, hacer un uso eficaz de la oportunidad política.

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