El conservador Rebelo de Sousa gana la Presidencia de Portugal

  • El exlíder del PSD consiguió superar el 50% de los votos en la primera vuelta y evita así unos segundos comicios con el siguiente clasificado, el candidato socialista, Sampaio de Nóvoa
  • La abstención, que volvió a rondar el 50%, ahonda en la desafección de los portugueses con la clase política y destaca entre las preocupaciones de los candidatos antes y después de conocerse los resultados.
Rebelo de Sousa se declara "serenamente confiado" con el resultado electoral

 

Publicado en eldiario.es el 24/01/2016

Como pronosticaban las encuestas, el conservador y exlíder del PSD, Marcelo Rebelo de Sousa, será el próximo ocupante del Palacio de Belém con un 52% de los votos. Con el 99,56% del voto escrutado, Rebelo de Sousa se convierte en el 20º presidente de la República portuguesa sin llegar a la segunda vuelta gracias a haber conseguido más del 50% de los apoyos en la primera votación. Aun así, Marcelo Rebelo de Sousa no podrá tomar posesión de su cargo hasta el 9 de marzo, cuando termina oficialmente el mandato de cinco años del presidente saliente, Aníbal Cavaco Silva.

Marcelo Rebelo de Sousa tardó en llegar a la Facultad de Derecho de la Universidad de Lisboa, lugar escogido para celebrar la victoria. Entró con dificultades entre el alboroto de sus seguidores y entre cánticos de ¡Portugal! El nuevo presidente se dirigió al país en una comparecencia en la que no aceptó preguntas. En ella, evitó referirse a sus adversarios como rivales, manifestando su deseo de “fomentar la unidad nacional”. Sobre el escenario político que le espera con el Gobierno socialista de António Costa, una vez se convierta oficialmente en presidente, Rebelo de Sousa recalcó que él será “políticamente imparcial”, que la democracia “es el esfuerzo de la convergencia” y que es el primero en querer que el Ejecutivo gobierno con éxito. Reafirmó sus creencias católicas refiriéndose al Papa Francisco como uno de sus referentes y reclamó que era “la hora de rehacer Portugal”.

Las encuestas también se vieron cumplidas con el candidato que quedó en segundo lugar, António Sampaio da Nóvoa. El exrector de la Universidad de Lisboa no consiguió restar los votos suficientes para provocar una segunda vuelta, pero sí aumentó el porcentaje con respecto a las encuestas llegando al 22,89% de los votos. Sampaio da Nóvoa esperó a que el escrutinio estuviera bastante avanzado para comentar los resultados. En su discurso marcó distancia con el Partido Socialista, de donde procedía la base de sus votantes, al afirmar que “por primera vez en nuestra historia un ciudadano independiente estuvo cerca de disputar una segunda vuelta”. Además, felicitó al nuevo presidente al que calificó como “mi presidente y el de todos los portugueses”.

La gran sorpresa la protagonizó la candidata apoyada por el Bloco de Esquerda, Marisa Matías, que obtuvo un 10,13% de los votos. La joven socióloga alcanzó el tercer lugar superando a Maria de Belém. La que fuera exvicepresidenta del Partido Socialista sucumbió en las elecciones con respecto a las encuestas (que le daban entre un 10-12%) y su candidatura no consiguió alcanzar el 5% de los votos quedando en cuarto lugar con un 4,24%.

El buen resultado de Marisa Matías confirma el nuevo tiempo electoral que viven los partidos de izquierda en Portugal. Aunque históricamente el Partido Comunista se había erigido como el partido de izquierda con más proyección después del Partido Socialista, las elecciones legislativas del pasado año, donde el Bloco de Esquerda les pasó por delante, y el resultado de estas presidenciales resaltan el asentamiento del partido de Marisa Matías como la nueva fuerza en ascenso de la izquierda. “Hay una gran ola de esperanza creciendo”, aludió Marisa Matías sobre al auge que ha experimentado su formación.

Fue Maria de Belém la primera candidata que reconoció a Marcelo Rebelo de Sousa como vencedor, felicitándole públicamente y de forma personal. En una intervención en la que apareció algo desolada también tuvo un gesto para sus seguidores y para aquellas personas que habían ayudado en su campaña.

El resto de los candidatos no consiguió llegar al 4% de los votos. Casi empatados quedaron Edgar Silva (3,95%), candidato apoyado por el Partido Comunista, a las puertas del 4% y Vitorino Silva con un 3,28%. Los cuatro últimos aspirantes consiguieron resultados casi testimoniales: Paulo de Morais (2,15%), Henrique Neto (0,84%), Jorge Sequeira (0,30%), Cândido Ferreira (0,23%).

La abstención toma protagonismo

Nada más cerrar las urnas en Portugal, las cadenas de televisión nacionales más importantes, la pública RTP y las privadas SIC y TVI, ofrecieron una primera proyección, basadas en sondeos propios, del dato definitivo de abstención que habría tenido lugar: entre el 48% y el 53%. Al final, la abstención, que alcanzó entre el 50 y el 52%, no alteró los pronósticos de las encuestas que se realizaron a lo largo de la campaña electoral.

El miedo a la abstención también apareció en las declaraciones a pie de urna que dieron los candidatos. Marisa Matías, aspirante apoyada por el Bloco de Esquerda, se mostró “preocupada por la abstención” al tiempo que esperaba que “la campaña haya servido para reducirla”. Prácticamente todos los candidatos, al ser preguntados por la abstención, apelaron a una alta participación de los portugueses, que no se cumplió.

La candidata de tendencia socialista, Maria de Belém apeló a que “las tasas de abstención desciendan” a pesar de que en los últimos años “han venido creciendo”. Horas después, en su discurso tras conocerse el resultado oficial, lamentó los datos que rondaban el 50%, algo que para ella “precariza el funcionamiento de la política portuguesa”. De la misma forma se expresó Sampaio da Nóvoa, que ratificó el segundo lugar que le otorgaban las encuestas: “Hago un apelo a que todos vengan a votar porque una alta abstención es síntoma de flaqueza democrática”.

Los primeros datos de participación a las doce del mediodía (hora portuguesa) supusieron un avance de dos puntos con respecto a 2013 (15,82% frente a 13,89%), cuando el actual presidente saliente, Aníbal Cavaco Silva, se presentaba a la reelección, pero se quedaban varios puntos atrás de la participación a la misma hora de las elecciones de 2006 que estuvo cerca del 20%, cuando los candidatos se presentaban por primera vez, como ocurre en esta ocasión.

La misma tónica continuó con el dato de las cuatro de la tarde. Un 37,69% del censo electoral había acudido a esa hora a las urnas. Suponía una subida de 2,5 puntos con respecto a 2011, donde la participación se estableció en el 35,16%. En comparación con 2006, la diferencia alcanzaba ya cifras preocupantes ya que en las elecciones presidenciales de aquel año, el 45,56% ya había ejercido su derecho al voto a las cuatro de la tarde.

Entre las causas que habrían llevado a esta alta abstención, Luis Montenegro, líder de la bancada del PSD en la Asamblea de la República, argumentaba que “a diferencia de las elecciones de 2006 donde hubo una alta participación, este año no ha habido candidatos con tanto peso como en aquella ocasión, y eso dificulta que se movilice el electorado”. En el 2006 algunas de las grandes figuras pertenecientes a los principales partidos de la vida política portuguesa como Mario Soares, Manuel Alegre, Jerónimo de Sousa, Francisco Louça o Aníbal Cavaco Silva, algunos aun con un papel protagonista en los meses posteriores a la Revolución de los Claveles, concurrieron a las elecciones.

Las dificultades para votar de los portugueses que viven en otros países también ha sido señalada también como una causa que ha favorecido la abstención. Diogo Ferreira, asesor de una organización no gubernamental, vive en Aachen (Alemania) y ha declinado, en vista del proceso, ejercer su derecho al voto: “No he votado porque los portugueses que estamos en el extranjero tenemos, primero, que registrarnos en el consulado más cercano, y luego ir allí a depositar nuestra elección. Yo vivo en Aachen y el consulado más cercano está a 100 kilómetros, en Dusseldorf, por lo que lo pensé, y en vista de los costes que me suponía el viaje y que no me agradaba ninguno de los candidatos decidí no votar”.

Un pequeño boicot electoral en una jornada tranquila

El día electoral despertaba con una noticia impactante. En una freguesia (un ente de la administración geográfica portuguesa que está a medio de camino entre el barrio y la ciudad) de la región de Trofa, en el norte de Portugal, las mesas electorales estuvieron cerradas como una forma popular de reclamar la extensión de una línea de metro que pasa por el lugar. El presidente de la Junta de Freguesia de Muro indicó a la agencia de noticias Lusa, que no se podía ejercer el derecho al voto porque las personas que tenían que estar en la mesa electoral no se habían presentado, pero que tampoco habían aparecido vecinos para votar.

El más madrugador de la jornada fue el candidato Paulo Morais, que depositó su papeleta sobre la nueve de la mañana. El que más tardó, sin embargo, fue precisamente el triunfador de estas elecciones, Marcelo Rebelo de Sousa, que a pesar de vivir en Lisboa, tuvo que viajar 400 kilómetros hasta su pueblo natal, Celorico de Basto, donde aún se encuentra censado para ejercer su derecho al voto.

Además de desear que fuese una jornada democrática con una alta participación, algunos candidatos se salieron del guion. Vitorino Silva, el candidato independiente de la aldea de Rans, no solo estaba emocionado por haber participado en estas elecciones, sino también porque su hija había cumplido 18 años y podía ejercer ya su derecho al voto. Comentó a los medios de comunicación que le rodeaban a la salida de su colegio electoral que le había dejado la piel de gallina que su hija decidiese ejercer su derecho al voto apostando por su papeleta. El filósofo Jorge Sequeira también aludió de una forma diferente al alto número de candidaturas que ha habido en estas elecciones como prueba de “una democracia bien madura” en la que había “carne y pescado, una carta muy variada” para los electores.

El día electoral dejó también estampas electorales en la red. Medios de comunicación y usuarios de las redes sociales publicaron imágenes de colas en los centros electorales que no se correspondían con los datos de participación. En un colegio electoral de la periferia de Lisboa al que eldiario.es pudo acceder el ambiente era concurrido, pero las colas para votar en cada mesa electoral apenas llegaban al minuto. En Portugal el procedimiento para votar en las elecciones presidenciales promueve que se formen algunas filas. Al llegar al colegio electoral hay que buscar la mesa correspondiente al número adjudicado en tu carné de elector y esperar que el presidente de la mesa te llame. Él comprobará los datos de tu carné de elector con tu carné de ciudadano (Un DNI pero con más funciones que el español) y si todo está correcto, te dará el papel para votar donde aparecen todos los candidatos. Hay que salir de la mesa electoral y dirigirte hacia otro sitio para marcar tu elección y volver a la mesa para introducir el voto. Este proceso contribuye a que se formen largas colas mientras el presidente revisa los carnés pertinentes para poder votar.

Una mujer ejerce su derecho al voto en un colegio electoral abierto para las presidenciales portuguesas

Una mujer ejerce su derecho al voto en un colegio electoral abierto para las presidenciales portuguesas

Las declaraciones a pie de urna también suscitaron alguna polémica. Una de ellas llegó a provocar una resolución del CNE (Comisión Nacional Electoral) por unas palabras de Paulo Portas, líder del CDS-PP, que atrajo “muchas protestas anónimas”, como aseguró el portavoz de este organismo João Almeida. La Comisión Nacional Electoral prohibió a los medios de comunicación portugueses difundir una parte de las declaraciones que el líder del CDS-PP pronunció después de ejercer su derecho al voto. La CNE consideró que Paulo Portas había hecho propaganda de Marcelo Rebelo de Sousa con estas palabras: “Creo que si hoy hay una buena participación el assunto puede quedar resuelto en la primera vuelta, y yo soy de aquellos que creo que lo que puede ser resuelto a la primera vuelta no se debe dejar para una segunda vuelta, que no se sabe como termina”.

Entre los políticos que atendieron a los periodistas después de ejercer su derecho al voto, hay quien incluso se atrevió a dar indicaciones al nuevo presidente de la República. El anterior primer ministro, José Sócrates, investigado actualmente por corrupción tanto en la época en la que fue ministro de Ambiente como cuando estuvo al frente del ejecutivo, pidió al nuevo presidente de la República “imparcialidad”. Una característica que consideró “decisiva” y que había faltado en Portugal desde “hace muchos años”.

El candidato avalado por el Partido Comunista, Edgar Silva, también dejó un matiz político en sus declaraciones después de votar. “El poder de decidir colectivamente el futuro de Portugal es un derecho decisivo. Fue una gran conquista de generaciones anteriores que tanto trabajaron para conseguir este objetivo. Deseo que triunfen los valores de Abril”, comentó Edgar Silva en una clara alusión a los ideales que surgieron tras la Revolución de los Claveles en 1974 y que devolvieron la libertad a Portugal

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