De los indignados a las instituciones: los casos de MORENA y Podemos

Escarlata

El complejo clima político de México nos acerca a escenarios de importante degradación: la corrupción endémica de sus líderes políticos, la vinculación de partidos y gobernadores de los Estados a los turbios negocios del narcotráfico, así como su creciente nivel de violencia civil y militar, en el que nunca se sabe para qué intereses trabajan los distintos cuerpos de la seguridad pública, hace que la transformación política del país sea tan urgente como compleja. Nada se libra de la corrupción, en la que se hallan sumidos tanto el sistema político como el policial y el jurídico.

Un PRI corrupto y anquilosado tras más de siete décadas de poder gubernamental, unido a la derecha conservadora y militarista del PAN, han llevado al sistema político de México a esta situación. El nacimiento del PRD como partido de izquierda supuso un poco de aire fresco en la década de los noventa para el panorama político mexicano. Sin embargo, su agotamiento llegó pronto tras las derrotas electorales del carismático Andrés Manuel López Obrador (antiguo Jefe de Gobierno de la capital) en 2006 y 2012, fruto del fraude y la trampa política por parte de sus adversarios. Estos dispusieron libremente de los tribunales para validar los procesos electorales y mantener en el poder al PRI y al PAN con legislaturas como la actual, en la que los principales recursos del país están siendo privatizados (como la empresa de petróleo PEMEX, antes controlada por el Estado) con Peña Nieto (del PRI) a la cabeza.

Ahora, hasta la legitimidad y honestidad del PRD están en crisis tras los escándalos de Ayotzinapa (que  ocurrieron en Guerrero, Estado gobernado por este partido y uno de los más azotados por los vínculos entre el narcotráfico y el poder político), en el que fueron desaparecidos por la fuerza 43 estudiantes normalistas, y que le costó al gobernador Ángel Rivero su dimisión.

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Marchas del movimiento #YoSoy132

Es en este escenario de convulsión e indignación, en el que el movimiento #YoSoy132 pasó rápidamente sin demasiadas consecuencias políticas directas, cuando en 2014 surge MORENA (Movimiento por la Regeneración Nacional), con Andrés Manuel López Obrador como su líder moral a la cabeza, y acompañado por sectores escindidos del PRD. Esto le permitió alzarse como primera fuerza política del Distrito Federal en las elecciones del 2014, relanzando a López Obrador a una más que posible tercera pugna por la presidencia de la República en 2018 y defenestrando las intenciones de Miguel Ángel Mancera, actual Jefe de Gobierno del DF y hombre fuerte del PRD, de optar también a la presidencia.

Las dificultades con que se va a encontrar MORENA son, a su vez, sus ventajas. La más importante es la presentación de un líder poco renovado, frente al que ya se han hecho muchas campañas negativas para impedir su triunfo como presidente, destacando la campaña “López Obrador, un peligro para México”, que le vinculaba con el chavismo y el comunismo y fue realizada por el estadounidense asesor de Bill Clinton. Sin embargo, esta figura aún sigue disponiendo de mucho arraigo entre la izquierda mexicana, proclamándose sin cesar como la verdadera izquierda de México, en contraposición al PRD.

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Mitin de Andrés Manuel López Obrador, presidente del Consejo Nacional de MORENA

Sin embargo, a pesar de todas las especificidades que hacen a MORENA lo que es por encontrarse en el contexto mexicano, podemos establecer algunas similitudes con un partido político español que sí conocemos más: Podemos.

Una de las principales semejanzas entre estos dos partidos es la de acercar la representación entre la ciudadanía y los cargos públicos electos. Para ello, el pilar básico del discurso con el que nacieron ambos movimientos es similar: la impugnación de la corrupción y de la anquilosada clase política nacional, provenientes de los distintos movimientos sociales (principalmente juveniles) de indignación que precedieron a los partidos, aunque en el caso español el impacto del 15M fue mucho mayor que el de los indignados mexicanos.

Para este acercamiento entre gobernantes y gobernados no basta con la intención y las palabras. Es por ello que tanto los cargos públicos de Podemos como los de MORENA, en un claro ejercicio por continuar pareciéndose a la ciudadanía que representan, han limitado sus salarios vinculándolos al salario mínimo que se cobra en su país, en el caso de España, y reduciéndolo al 50%, en el caso de México. Otra similitud vinculada a la limitación salarial es el uso del excedente de salario, que en ambos casos se destina a proyectos sociales: en el caso de Podemos a su Proyecto Impulsa, que tiene como objetivo revitalizar proyectos de la sociedad civil, y en la caso de MORENA a universidades públicas como la UNAM, con el fin de crear nuevas plazas para que ningún estudiante se quede fuera.

La renuncia a beneficios privados por ejercer un cargo público también está a la orden del día en estos dos partidos, que han renunciado a los servicios privados de salud para ser atendidos única y exclusivamente por la sanidad pública de su país, que aspiran a gestionar. Estas renuncias, que en muchos casos suponen un ahorro no demasiado importante a las arcas públicas, son fundamentales para dignificar el ejercicio de la política y para fomentar la participación de la gente corriente en la gestión de los asuntos comunes.

La defensa de los recursos nacionales con el objetivo de que la ciudadanía en su conjunto tenga acceso a ellos está también muy presente en ambos partidos: mientras Podemos denunció continuamente que las eléctricas estaban condenando a una parte importante del pueblo español a la pobreza energética, sin poder siquiera encender la calefacción en invierno por los abusivos precios pactados con el poder político, MORENA se ha opuesto categóricamente a la privatización de PEMEX, una empresa pública deficitaria principalmente por el saqueo al que algunos líderes políticos la habían sometido, usándola como empresa de contratación para el pago de favores y firmando convenios millonarios con empresas de propiedad privada vinculadas a estos mismos políticos.

Es ardua la tarea que tienen por delante estos dos partidos, distintos, pero con objetivos muy similares de defensa de la ciudadanía y la soberanía nacional. Parece que Podemos ya tiene más camino recorrido. Esperemos que también México continúe la senda de la regeneración democrática y nacional con MORENA.

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