Pablo Echenique: “Basta de marear la perdiz, hay gente pasándolo mal”

photo_2016-02-06_16-04-45

Pablo Echenique, Secretario General Podemos Aragón

Para detectar los postureos, los editoriales de parte, los tacticismos y las excusas, lo mejor es ir a los hechos.

1. La aritmética parlamentaria básica

En el Congreso de los Diputados hay 350 escaños. La mayoría absoluta es por tanto de 176.

Para que un candidato sea investido hace falta o bien que consiga una mayoría absoluta de votos a favor en la primera votación o una mayoría simple (más votos a favor que votos en contra y las abstenciones no cuentan) en la segunda votación.

La distribución actual de escaños es la siguiente:

Elecciones-Generales-2015-768x437

2. Los hechos políticos

El PP está podrido por la corrupción. La lista de casos de corrupción es tan larga y la red tan densa que uno se pregunta si es un partido que tiene dentro tramas de corrupción o es una trama de corrupción con forma de partido. Los intentos de Mariano Rajoy por convencernos de que todo esto ha quedado en el pasado son un insulto a la inteligencia cuando todos los días vemos desfilar por los juzgados a altísimos cargos del partido a los que el presidente en funciones ha declarado hace dos telediarios su admiración, lealtad y amor:

Ante esta situación hay dos posibles interpretaciones: O la cúpula del PP no sabía que una organización criminal operaba en el despacho de al lado o sí lo sabía. PODEMOS dice que las dos opciones inhabilitan para gobernar España y por ello —y por las profundas diferencias de programa— votará en contra de un gobierno en el que esté el PP. Casi todo el PSOE dice lo mismo, o al menos eso es lo que parece, y aCiudadanos, en cambio, no le parece que esto sea un problema. El PP apesta a corrupción, pero parece que Ciudadanos no tiene sentido del olfato.

De hecho, Ciudadanos defiende una gran coalición entre PP y PSOE con ellos de celestina. Sorprende que una fuerza que se presentó y se presenta como nueva política adopte como su objetivo principal el de apuntalar el viejo bipartidismo, pero lo cierto es que su apoyo al PP sorprende menos. Al fin y al cabo, Ciudadanos y PP llevan esencialmente el mismo programa económico; ese programa que ya ha demostrado funcionar muy mal para la economía, muy mal para la mayoría y muy bien para el 1% de la población que más tiene. En palabras del propio Pedro Sánchez:

Y la cosa no es que dijese esto de sus ahora socios deseados. La cosa es que algo de razón lleva.

Lo cual nos conduce al asunto de la incompatibilidad entre PODEMOS y Ciudadanos. El PSOE dice ahora que PODEMOS plantea una negociación “excluyente”, pero Ciudadanos ya dijo que votaría en contra de un posible gobierno en el que estuviese PODEMOS. De hecho, lo dijo antes de que PODEMOS dijese que —en efecto— Ciudadanos tiene razón en que los programas territoriales, de defensa, económicos y sociales de las dos formaciones son antitéticos; son opuestos.

Ciudadanos defiende

  • la misma confrontación e inmovilismo con que el PP ha enquistado el problema territorial en España, consiguiendo que se duplique el independentismo en Cataluña en una legislatura,
  • el gatillo fácil y el belicismo de Aznar en los asuntos de política exterior: primero invadimos y luego hablamos,
  • el repago sanitario (ellos lo llaman “copago”) y que la sanidad no sea un derecho universal,
  • poner en pie de igualdad la violencia de mujeres sobre hombres (anecdótica y puntual) con la violencia machista (una lacra estructural que se cobra decenas de muertes cada año),
  • aumentar aún más la precariedad laboral (lo llaman “contrato único”),
  • subir los impuestos a los que menos tienen (el IVA a los productos básicos) y bajárselos a los ricos,
  • seguir aceptando a pies juntillas que la Troika ordene y mande más recortes y austeridad y seguir poniendo los intereses de la banca por delante de los intereses de la gente.

PODEMOS defiende lo contrario en todos estos puntos tan importantes. Por ello, la incompatibilidad en la que coinciden tanto Pablo Iglesias como Albert Rivera —y que este último mencionó en primer lugar aunque a Pedro Sánchez “se le olvide”— no es porque Pablo y Albert se lleven mal o sean poco sociables;es política, es programática y es lógica. Así, PODEMOS ha anunciado que votará en contra de un gobierno en el que esté Ciudadanos y Ciudadanos anunció (antes) que votará en contra de un gobierno en el que esté PODEMOS.

El PP votará en contra de cualquier gobierno que no encabece el PP.

3. Las opciones para formar gobierno

Partiendo de esta realidad política, analicemos primero las opciones que darían la mayoría absoluta en primera votación mediante combinaciones de los 4 partidos grandes:

  • La propuesta de Ciudadanos y del PP (en esto también coinciden) es un pacto a tres PP + PSOE + Ciudadanos. Este arreglo sumaría en efecto más de 175 votos a favor (253) y obtendría por tanto la investidura. El problema es que el PSOE dice que no quiere.
  • Al PP seguramente también le valdría una gran coalición PP + PSOE sin la muleta y, de hecho, de nuevo obtendría la investidura en primera votación con 213 votos. El problema es que el PSOE dice que esto tampoco.
  • Lo que sugiere Pedro Sánchez y alguno de los barones del PSOE —incluyendo a Javier Lambán en Aragón— es algún tipo de acuerdo PSOE + PODEMOS + Ciudadanos. Esto también suma más de 175 votos a favor (199) y obtendría la investidura. El problema es la incompatibilidad entre PODEMOS y Ciudadanos que ya he mencionado.
  • Las otras combinaciones que suman son PP + PODEMOS o PP + PODEMOS + Ciudadanos o PP + PSOE + PODEMOS. Sin embargo, todas ellas son imposibles ya que el hecho de que PODEMOS va a votar en contra de cualquier gobierno en el que esté el PP es una ley de la física.

Esto nos deja con las opciones que podrían sumar mayoría simple o incluso absoluta, pero contando siempre con las demás fuerzas de la cámara:

  • PP + Ciudadanos es una opción que sin duda Ciudadanos consideraría (a cambio de) y el PP también. Tiene 163 votos a favor asegurados pero PSOE (eso dicen), PODEMOS, ERC, DiL, IU y EH Bildu suman 180 escaños de mayoría absoluta en contra. Esta opción es por tanto, imposible según lo que sabemos. Ni aunque PNV o Coalición Canaria la apoyasen le saldrían los números.
  • La suma de PSOE + Ciudadanos tiene 130 votos a favor asegurados pero tiene al menos los 192 que suman PP y PODEMOS en contra. Evidentemente y aunque más de uno tenga tentación de utilizar argumentos absurdos, PP y PODEMOS coincidirían en el voto por motivos bien distintos: el del PP, que no presiden ellos; el de PODEMOS, la ya glosada incompatibilidad con un programa territorial, de defensa, social y económico de derechas. Incluso aunque consiguiese la investidura, esta coalición se halla a 46 votos de la mayoría absoluta y tiene un apoyo electoral de tan solo 9 millones de votos de los aproximadamente 24 millones de votos ni blancos ni nulos. Una base estrecha para un débil gobierno en minoría.
  • Finalmente, está encima de la mesa la opción que propone PODEMOS: un gobierno del cambio PSOE + PODEMOS + IU. Esta propuesta no sólo tiene la potencialidad de llevar a cabo medidas realmente progresistas que beneficien a la mayoría social, sino que además es —de lejos— la más viable aritméticamente si aceptamos como cierto lo que dicen que van a votar las distintas fuerzas. Esta opción suma al menos 161 votos a favor y más de 11 millones de papeletas. Seguramente cuenta con los 164 votos en contra de PP + Ciudadanos + CC y entonces el resultado se dirimiría en los 25 votos restantes. Si la diferencia “votos a favor menos votos en contra” fuese de 4 o más entre ERC, DiL, PNV y EH Bildu, la investidura sería viable.

4. ¿Y ahora qué?

El resumen de la situación actual es que el Rey ha encomendado a Pedro Sánchez que forme gobierno y PODEMOS ha puesto encima de la mesa la opción más viable a falta de tan sólo 4 votos a favor. Parece obvio —numérica y programáticamente— que el candidato del PSOE ha de buscarlos y dejarse de hacerle carantoñas a “las derechas”, como él mismo llama a Ciudadanos no sin motivos.

Se oye a algunos barones del PSOE argumentar que necesitan a Ciudadanos porque es inasumible conseguir esos 4 votos entre los partidos nacionalistas. Se ha vociferado, se ha demonizado, se ha alertado de catástrofes de dimensiones cósmicas si Pedro Sánchez siquiera se atreviese a mirar en esa dirección, pero todo este griterío tiene un sabor evidente a tacticismo y a excusas. Sin entrar en un pasado reciente lleno de bonitos ejemplos, hoy —sí, hoy mismo— el PSOE gobierna en Baleares, en Palma de Mallorca, en el País Valenciano, en la ciudad de Valencia, en el cabildo de Gran Canaria y en Aragón con partidos que defienden el derecho a decidir (algunos incluso juguetean con la independencia)… y no pasa nada. Nada se ha roto.

Precisamente, uno de los casos más curiosos es el de Aragón. Aquí Javier Lambán es uno de los presidentes del PSOE que más vehementemente defiende la entrada de “las derechas” en un gobierno de España. Nacionalistas no, derechas sí. Sin embargo, en Aragón, después de las elecciones autonómicas del 24 de mayo, el PSOE se vio ante una disyuntiva casi idéntica y Javier Lambán defendió lo contrario.

En Aragón, el parlamento tiene 67 escaños y la mayoría absoluta está por lo tanto en 34. PSOE + PODEMOS + IU suman 33, así que faltaba un escaño que Javier Lambán tuvo que buscar para conseguir la investidura. ¿Buscó los 5 de Ciudadanos que sumaban, teóricamente, una mayoría más amplia? No. Buscó los 2 de Chunta, que defiende el derecho a decidir y que, a diferencia de PODEMOS, ha entrado en el gobierno. ¿Se ha roto algo en Aragón? Pues tampoco.

Es cuando menos sospechoso que el PSOE defienda posturas opuestas en España que las que facilitaron hace menos de un año sus investiduras en Baleares, en Valencia y en Aragón. No puede el PSOE, por tanto, pretender que su repentino amor por “las derechas” no le suene a todo el mundo a excusas y tacticismo. Los hechos son los que son y los números son muy claros.

Si nos dejamos de aspavientos, sólo hay dos opciones viables numérica y programáticamente. Pablo Iglesias lo explica muy bien:

5. Basta de marear la perdiz

Todo esto, que es tan sencillo y tan fácil de explicar con números, lo entienden perfectamente también los votantes de PODEMOS y del PSOE si hacemos caso al último barómetro de La Sexta:

barometro_la_sexta

Todo esto, que es tan sencillo y tan fácil de explicar con números, es que además el PSOE ya lo sabía desde el principio. Hemos perdido 50 días preciosos para empezar a intentar solucionar los problemas de la gente en inmovilismos, postureos, dilaciones y excusas. Mucho tuiter y pocas nueces.

Es más, ha tenido que ser la tercera fuerza más votada —¡los nuevos!— la que, apelando a la responsabilidad que los demás no parecían tener, se ha visto forzada a poner una propuesta concretaencima de la mesa para desbloquear la situación… y menos mal, que si no a lo mejor hoy seguíamos teniendo a Rajoy de candidato y el pescado sin vender.

Los números y el análisis programático son muy simples y el PSOE ya sabe todo esto desde el 21 de diciembre. Por eso, no puede culpar a aquellos que —legítima y justificadamente— sospechan que el repentino amor por “las derechas” y las continuas dilaciones quizás tengan que ver con lo interno y con la preparación de unas nuevas elecciones que, como muy bien explica Íñigo Errejón, no serían un drama, pero tampoco son ni deseables ni necesarias.

El otro día Pedro Sánchez pedía paciencia citando la famosa frase del refranero español “Vísteme despacio que tengo prisa” (adjudicada unas veces a Fernando VII y otras a Napoleón). Frente a esta actitud que habla del aseo matinal de un noble, habría que recordarle a Pedro Sánchez que hay millones de personas en paro, muchas sin cobrar prestación alguna, que los dependientes y sus familias ya no aguantan más, que sigue habiendo desahucios, que la violencia machista no conoce de pasilleos de palacio, que las pymes y los autónomos siguen viendo nubes negras en el horizonte y que el gobierno en funciones sigue tomando decisiones que benefician a los poderosos hipotecando el futuro de todos, como la injustificable prórroga de la vida de la vieja central nuclear de Garoña con el parlamento en contra.

En la mayoría de los españoles hay hartazgo y hay urgencia. Mientras tanto, usted lleva 50 días vistiéndose. Acábese de vestir y elija, Señor Sánchez. Basta de marear la perdiz. La gente lo está pasando mal y está todo muy claro.

El otro día Pedro Sánchez pedía paciencia citando la famosa frase del refranero español “Vísteme despacio que tengo prisa” (adjudicada unas veces a Fernando VII y otras a Napoleón). Frente a esta actitud que habla del aseo matinal de un noble, habría que recordarle a Pedro Sánchez que hay millones de personas en paro, muchas sin cobrar prestación alguna, que los dependientes y sus familias ya no aguantan más, que sigue habiendo desahucios, que la violencia machista no conoce de pasilleos de palacio, que las pymes y los autónomos siguen viendo nubes negras en el horizonte y que el gobierno en funciones sigue tomando decisiones que benefician a los poderosos hipotecando el futuro de todos, como la injustificable prórroga de la vida de la vieja central nuclear de Garoña con el parlamento en contra.

En la mayoría de los españoles hay hartazgo y hay urgencia. Mientras tanto, usted lleva 50 días vistiéndose. Acábese de vestir y elija, Señor Sánchez. Basta de marear la perdiz. La gente lo está pasando mal y está todo muy claro.

Etiquetado Como
  1. la unica via buena la a puesto sobre la mesa Pablo iglesias pues ya es hora de limpiar la basura .

    Responder

Deja un comentario