El PSOE, Ciudadanos y el fantasma del artículo 135 de la Constitución Española

Antonio Murillo. Politólogo.

Tras conocer la noticia de que el PSOE acepta las cinco medidas de reforma exprés de la Constitución propuestas -o más bien, impuestas- por Ciudadanos para el pacto de Gobierno, varios interrogantes me vienen a la cabeza en el hipotético caso de que dichas medidas se llevaran a cabo, y no sean más que una “foto” preelectoral ante una inminente vuelta a las urnas.

Mi primera duda tiene que ver con cómo se aprobaría dicha reforma. Ciudadanos impone esa condición para un pacto de Gobierno, ¿significa eso que el PSOE volvería a cambiar nuestra Constitución sin pasar por la aprobación de la ciudadanía en las urnas? Es lo que defiende Rivera. Además, en caso afirmativo, un referéndum requiere de debate público e institucional, su propia campaña, para que las españolas y españoles estén lo suficientemente informadas para poder decantarse por un sí o un no. Por tanto, dejaría de ser tan “exprés” como piden los de Rivera. Regeneración democrática de la buena, desde luego.

La otra duda tiene que ver con la necesidad y urgencia de dichas medidas, que recuerdan a las que pudiera presentar UPyD hace cuatro años. Las medidas son  “la supresión de la figura de los aforados; que las Iniciativas Legislativas Populares (ILP) pasen de 500.000 a 250.000 firmas para que sean admitidas para su debate en la Cámara; la despolitización de la justicia para tener una efectiva independencia de los jueces; la supresión de las Diputaciones; y limitar los mandatos a ocho años para el presidente del Gobierno de España”.

Bien, vayamos por partes: en un país con más del 20% de población activa en paro, y un umbral de la pobreza todavía mayor; con desahucios, con gente sin acceso a educación, sanidad o recursos básicos como agua o electricidad, y un preocupante “etc.”, ¿de verdad es tan urgente para Ciudadanos limitar los mandatos presidenciales a 8 años? Si la preocupación de Pedro Sánchez es la de frenar las políticas de austeridad del Partido Popular, creo que su aliado político no es Albert Rivera. Igual hay otros intereses sobre la mesa, llámenme mal pensado.

Pasemos ahora a analizar las grandes reformas de regeneración democrática. Primero, “la supresión de la figura de los aforados”. Bien, estamos de acuerdo. Esa figura hace décadas que debió eliminarse. Ahora bien, Ciudadanos ha apoyado la permanencia de las dos grandes figuras de la corrupción política en España: El PP de la Gürtel y el PSOE de los EREs, y el caso Púnica de telón de fondo. Igual hay otras reformas más necesarias, y no necesariamente reformando el texto constitucional.

“Que las Iniciativas Legislativas Populares (ILP) pasen de 500.000 a 250.000 firmas para que sean admitidas para su debate en la Cámara”. ¡Aleluya! Celebro que se abra este debate. Incluso 250.000 me siguen pareciendo una barbaridad, pero ese es otro tema. Igualmente, recordemos nuestra carta magna: “No procederá dicha iniciativa en materias propias de ley orgánica, tributarias o de carácter internacional, ni en lo relativo a la prerrogativa de gracia”. Si esta parte del artículo 87.3. no se suprime, además de toda la parafernalia que supone para un proyecto llegar hasta el debate en la cámara, nada hemos cambiado. Que la ciudadanía demande propuestas debe tener el respeto que la “soberanía popular” requiere. Y qué decir si, además, a Ciudadanos se les hubiera ocurrido añadir el uso del referéndum para toda ley parlamentaria/ejecutiva importante para este país. No nos pasemos de segunda transición, ¿no?

En tercer lugar, “la despolitización de la justicia para tener una efectiva independencia de los jueces”. Está claro que el hecho de que la mitad de los jueces sean azules, y la otra mitad rojos, cansa ya. Ahora bien, esta premisa de eslogan político tiene que desarrollarse, y ver por dónde van los tiros. Volviendo a la regeneración democrática: ¿por qué no se hacen públicos los currículos de unos posibles candidatos a juez, y son elegidos democráticamente por elección popular? EEUU, Bolivia, Japón, entre otros, han experimentado esta fórmula en diferentes niveles para que sea el voto popular el que decida. Síííí Pedroooo, en la URSS también, no te alteres.

Cuarta propuesta: “la supresión de las Diputaciones”. Esta es una propuesta clásica de los partidos de “centro” españoles, algo que repetía sin cesar UPyD, junto con lo de los coches oficiales. La medida va orientada –o normalmente así ha sido- para ahorrar dinero público y deshacer redes clientelares en algunas comunidades.  Desde luego, si eliminamos una parte de la administración española, el ahorro directo debe ser notable. Ahora bien, algunos interrogantes: ¿Qué pasa con las casi 60.000 personas que trabajan en ellas? ¿A engordar la lista del paro? Y, ¿qué pasa con los municipios pequeños que siguen requiriendo su función auxiliar? ¿Se les va a dar algún tipo de órgano o financiación desde las autonomías para suplir su eliminación? (algo que reduciría ese “ahorro”, para pasar a ser más deuda de las autonomías a las que les pusieron techo con el 135).

Y por último, una medida que parece venir del complejo presidencialista de Albert Rivera: “limitar los mandatos a ocho años para el presidente del Gobierno de España”. Algo súper urgente y súper necesario en nuestro país. Las filas del paro alaban a Rivera por tal hazaña contra la pobreza y por la regeneración. Solo un Presidente español ha estado más de 8 años presidiendo el Gobierno, Felipe González (algo más de 13 años), y lo cierto es que, visto lo visto, no le ha sentado muy bien. En cualquier caso, no es una medida que deba llevarse a cabo sin el voto ciudadano, y menos aún con ese carácter “exprés”, con la cantidad de problemas que tenemos.

Un último apunte, personas que mandan en Ciudadanos: se les ha olvidado lo de la reforma del sistema electoral. Para algo en lo que podían estar de acuerdo Podemos y Ciudadanos, hay que ver…

Deja un comentario