El BBVA propuso en 2014 los tres tipos de contrato que recoge el acuerdo de gobierno PSOE-C´s

El PSOE definió como “mentirosos” a quienes señalaban que su acuerdo con Ciudadanos en materia laboral abarataba el despido improcedente antes de reconocer a última hora del miércoles que era verdad y rectificar. Tampoco aparece en el texto la prometida “derogación de la reforma laboral”.

Tercera Información

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“Junto a los contratos de relevo y para la formación, las modalidades de contratación se reducen a dos: un contrato de trabajo indefinido para la cobertura de puestos de trabajo indefinidos; un contrato estable y progresivo para la cobertura de puestos de trabajo de duración determinada”.

Es la letra del pacto de Gobierno PSOE-Ciudadanos respecto a las modalidades de contrato laboral. Son tres tipos de contrato con cambio en la terminología del temporal, que pasa a denominarse “estable y progresivo”. Se reducen los días de indemnización sobre todo para los contratos temporales, que supusieron el 77% de los nuevos contratos de trabajo creados en 2015, de los cuales cuatro de cada diez duró menos de un mes.

La propuesta no es del todo nueva. En noviembre de 2014, el BBVA a través de Rafael Domenech -su economista jefe de Economías Desarrolladas- presentó el Observatorio Económico España sobre Mercado Laboral, que incluía una propuesta de modificación bastante importante del marco de relaciones laborales: de un lado, reducir drásticamente las modalidades de contratación a sólo tres y de otro, “modernizar el sistema de indemnización por despido”, para lograr una mayor flexibilidad en las relaciones laborales, en palabras del economista jefe. Se trataba de “avanzar” en la reforma del mercado laboral de 2012 con la promesa de “favorecer la contratación indefinida”. En esas fechas, el diario El País lo definió bajo el titular “El BBVA pide abaratar el despido para bajar la temporalidad”.

En las modalidades contractuales, el BBVA propuso dejar sólo tres contratos: un indefinido que se aplicase por defecto, uno temporal (con causalidad y de duración máxima de dos años) y uno de formación y aprendizaje para la incorporación al mercado laboral.

La propuesta del banco privado de 2014 es calcada a la del pacto PSOE-C´s: “El nuevo contrato estable y progresivo no tendrá una duración superior a dos años aunque la negociación colectiva podrá acordar una duración menor según sectores de actividad productiva”.

La propuesta del BBVA ofertaba el siguiente ejemplo en relación a la indemnización por despido: en caso de despido procedente, el trabajador cobraría esos 8 días por año trabajado el primer año (sólo su mochila), 12 días el segundo año (los ocho de su mochila más 4 que pagaría el empresario), 16 días el tercer año y 20 días a partir del cuarto año. En el caso de despido improcedente, el esquema sería el mismo, pero la indemnización directa sería algo más elevada: 4 días el primer año y tres días más hasta un máximo de 25. Para los contratos temporales, la propuesta pide introducir el mismo esquema: 8 días de mochila y 12 de indemnización como existe actualmente.

Los días de indemnización no coinciden exactamente con la nueva propuesta actualizada para 2016 pero sí se recoge la idea de la “mochila austriaca” desde un país con un 5% de paro para aplicarla a otro con más de un 20% de desempleo donde el empresario puede imponer salarios a la baja. La “mochila” es un formato de compensación por despido que permite al empresario ahorrarse gastos que se pagarían a través de una caja gestionada por el estado, y costeada, por tanto, entre todos los contribuyentes. El contexto de coberturas sociales que la compensan en Austria es, por otro lado, muy diferente.

Así dice el texto del pacto PSOE-Ciudadanos: Para incentivar la conversión de los contratos de duración determinada en contratos indefinidos, se establecerá conjuntamente los sistemas, mencionados más abajo, de incentivos sobre cotizaciones sociales en función de la temporalidad (bonus/malus) y el nuevo fondo para financiar parte del coste del despido conocido como “fondo austríaco”.

Las crítica más repetida a la “mochila austriaca” es que elimina las trabas al despido, pues al empresario le sale más barato despedir, pero en Austria se hace en un entorno legislativo de enorme protección social y seguridad hacia el trabajador. Como repiten muchos economistas keynesianos, la indemnización constituye un método disuasorio de despido para los trabajadores, y su proporcionalidad hace que sea disuasorio despedir a los trabajadores con más antigüedad. El hecho objetivo es que en Austria no se redujo el paro tras la implantación de la llamada “mochila”. Se implantó en un país con un paro en torno al 5% con el fin de reducir la temporalidad.

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