Democratización del cambio, el recambio y el cambiazo

 

Miguel Fernández de la Peña. PolitólogoUn madrileño en Poblenou.

Resultaría más sencillo sumar al acuerdo al PP teniendo en cuenta que la gran mayoría del contenido del pacto PSOE- Cs corresponde al programa del partido naranja.

Tras la fallida sesión de investidura de hace unos días comienza una nueva etapa en lo referente a la formación del nuevo gobierno. PSOE y Ciudadanos se aferran al uno al otro y a su bendecido pacto. Al mismo tiempo, cada uno de ellos trata de sumar el apoyo del partido que tienen más próximo ideológicamente. Se trata en cualquier caso de un intento que se prevé inútil: ni Podemos ni PP pueden firmarlo ya que las propuestas planteadas están muy lejos de sus proyectos de país. En cualquier caso resultaría más sencillo sumar al acuerdo al PP teniendo en cuenta que la gran mayoría del contenido de este corresponde al programa del partido naranja.

En este contexto de incertidumbre y estancamiento podemos ver como dos palabras pretenden hegemonizar la actualidad política: cambio y democratización (o regeneración democrática). “Cambio” es siempre una de las palabras más usadas por los políticos, lo que explica que no haya habido hasta el momento ni un solo discurso investidura de un candidato a la Presidencia que no la usase- no voy a dar datos de cuantas veces lo hizo Sánchez durante su primer discurso porque resultaría abrumador-. Pero lo cierto es que la gente sabe que hay “niveles y niveles” de cambio; esa podría ser simplemente la respuesta a la siguiente pregunta de Sánchez en su discurso: “18 millones de españoles esperan un gobierno distinto,… Si la mayoría de los españoles y diputados de esta Cámara quiere un cambio de gobierno, ¿por qué no lo llevamos adelante?” Si antes era el “cambio sensato” de Rivera, ahora es el “cambio a partir de esta misma semana” de Sánchez. Pero, ¿supone este acuerdo un cambio con respecto a la legislatura anterior? De ser así, ¿cómo es posible que Rivera considere que este pacto no deja fuera al PP? Lo cierto es que PSOE y Ciudadanos debieron firmar textos diferentes, porque según cada uno de ellos este sirve para una cosa u otra.

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Parte del pretendido cambio es la apuesta por aprobar medidas que ahonden en el carácter democrático de nuestro sistema político. ¿Qué supone una “regeneración democrática”? ¿Es la democratización a la que aluden desde el PSOE y Ciudadanos la misma que reclaman los partidos independentistas catalanes y vascos? La regeneración democrática para los firmantes del pacto significa lucha contra la corrupción y limitación de los mandatos. Precisamente una de las medidas estrellas de dicho acuerdo es la limitación del mandato de los Presidentes a 8 años. ¿Qué tiene esto de democrático? Es más, ¿qué tiene esto de democrático si se acuerda entre dos partidos que no llegan en escaños ni a la mayoría absoluta y que no pretenden consultarlo por medio de un referéndum? Aunque quizás no sea muy apropiado hablar de referéndum en presencia del PSOE porque rápido nos puede venir a la memoria la reforma exprés del artículo 135 de la Constitución. Igualmente inapropiado resulta considerar a Rivera como alguien que viene a regenerar la política ya que considera que con apartar a Rajoy bastaría para que se pudiera pactar con el PP, un partido estructuralmente afectado por la corrupción y que está imputado por la destrucción de los ordenadores de Bárcenas.

Como se puede leer en la página 65 del acuerdo, estás son las medidas de regeneración democrática propuestas (entre las que no encontramos una propuesta de cambio para la ley electoral ni la apuesta por el uso de los referéndums, dos medidas que sí tienen un claro carácter democrático):

  • Supresión del aforamiento de diputados, senadores y miembros de las Asambleas Legislativas de las Comunidades Autónomas.
  • Reducción a 250.000 firmas para la presentación de proposiciones de ley de iniciativa popular.
  • Plazo máximo de ocho años consecutivos para ejercer el cargo de Presidente.
  • Reducción a diez del número de vocales del Consejo General del Poder Judicial.
  • Supresión de las Diputaciones Provinciales: creación de Consejos Provinciales de Alcaldes.

En las 67 páginas que forman el texto no se pueden encontrar mencionados ni una sola vez las palabras “Cataluña” o “catalanes”.

¿Existe un debate social sobre el número de vocales del CGPJ? Veamos cómo se aborda un tema que sí que se encuentra en la agenda política de nuestro país: “En coherencia con lo expuesto, el PSOE y Ciudadanos asimismo se comprometen a: oponerse a todo intento de convocar un referéndum con el objetivo de impulsar la autodeterminación de cualquier territorio de España.” (Página 66). Queda claro a lo que se oponen, pero ¿qué proponen como solución al llamado “problema catalán”? Deben estar de acuerdo con Rajoy, ya que por lo visto lo mejor para solucionar el asunto es prohibir y esperar sentados a que mágicamente los ciudadanos de Cataluña vuelvan de nuevo a sentirse españoles. Quizás pueda parecer sesgado mi punto de vista, pero les invito a que reflexionen sobre lo siguiente: en las 67 páginas que forman el texto no se pueden encontrar mencionados ni una sola vez las palabras “Cataluña” o “catalanes”.

Ante semejante panorama respecto de los partidos nacionales, ¿cómo el pueblo catalán no va a creer la democratización de la que hablan los partidos independentistas? Lo cierto es que resulta democrático en cierto modo el otorgar la potestad a una colectividad que se autodefine como pueblo para que decida sobre su permanencia dentro de un estado. En este sentido se expresa Otegui cuando sostiene que “la nueva izquierda española” podría sumarse para poner en marcha “procesos constituyentes en las naciones del Estado”. Esta es la misma posición de DL y ERC al reclamar que se les permita celebrar un referéndum legal. Por tanto esta democracia “independentista” se define simplemente por el ejercicio de la voluntad del pueblo, de la cual no pueden desviarse los representantes públicos, y que, como tal, está por encima de la legalidad vigente. En cualquier caso cabe preguntarse si, como afirman los sectores más a la izquierda de ambos independentismos, los nuevos estados que se formarían en el norte de la península pasarían a ser más democráticos y más sociales por el simple hecho de desembarazarse de España. Es dudable, y desde la izquierda española no se puede caer en la idea de que Cataluña y País Vasco podrían pasar a ser paraísos ideológicos, ya que han sido tradicionalmente cortijos de CIU y PNV.

Existe una tercera propuesta de democratización del país, la de Podemos. Esta propuesta pone el acento en el carácter igualitario que se encuentra en la base de la idea de democracia.

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Existe una tercera propuesta de democratización del país, la de Podemos. Esta propuesta pone el acento en el carácter igualitario que se encuentra en la base de la idea de democracia. Definir el sistema político por excelencia nos llevaría a entrar en un debate eterno, pero se puede decir que la democracia es el modelo político en el cual los llamados ciudadanos pueden intervenir de forma igualitaria en la gestión de la cosa pública. En este sentido el ciudadano se define como tal por su capacidad económica y social para poder participar en el ámbito público. Se trata de una perspectiva consciente de que para la población española el primer problema es el paro y el tercero los problemas económicos, realidad ante la cual no cabe limitarse a una democratización de tipo estético con medidas que supuestamente favorezcan el control a los representantes. Es decir, no cabe limitarse a suprimir las diputaciones y evitar la corrupción, sino que hay que revertir la situación económica y derogar de forma explícita la reforma laboral de Rajoy. Se hace necesario que sea así ya que desde la Antigua Grecia no ha habido una medida más demócrata que asegurar que todo aquel que es llamado ciudadano tenga una posición social y económica que le permita participar de forma real en el debate público. Desde esta perspectiva el mayor peligro de la democracia es la exclusión social, ya que esta convierte a ciudadanos en súbditos del sistema.

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