Ave Fénix

Daniel Turon

A veces para renacer hay que morir a ciertas cosas, dejar ir lo que ya no es beneficioso. El Ave Fénix solo renace de sus cenizas, ascendiendo a una nueva composición después de hacer el gesto, la penitencia de soltar, de soltar la avaricia, de soltar el egoísmo, de soltar el falso orgullo, que a veces impide avanzar.

Podemos, en este caso, Pablo Iglesias, ha hecho un gesto brillante de ceder en sus negociaciones, un gesto con múltiples lecturas, que como todo gesto tiene siempre que ir acompañado con hechos coherentes en el futuro. Pero el gesto es en sí mismo una realidad, como el Papa besando los pies de refugiados musulmanes mientras denuncia la venta de armas. Gestos convertidos en acciones. El líder, que arrastra por su carisma, por su valentía, tiene que hacerse a un lado para dejar que la democracia real prolifere, y que mejor momento para hacerlo que en Semana Santa.

Podemos ha sido criticado desde el principio de una gran centralización en la figura que era Pablo Iglesias, reconocido por su gran conocimiento en las artes de la política, y por lo tanto temido tanto fuera, como dentro mismo de la izquierda transformadora. Después de las disputas internas normales de cualquier grupo humano, hecho estudiado por la sociología de grupos, como una fase a atravesar; Pablo Iglesias, con cara de cansado, se ofrece a quitarse del medio, en un acto que podríamos llegar a calificar de heroico: la renuncia al ego, a su protagonismo central por el bien del colectivo, aunque a él mismo le pueda inicialmente pesar. Un acto que nos recuerda lo que sucedió en Catalunya con la renuncia de Mas para lograr acuerdo de Gobierno, algo que me reafirma en la idea de que el fractal de la política Catalana, y con cierta ironía la Valenciana, van influenciando en el modelo político que se está conformando. Sin olvidar Madrid, las Mareas, Cádiz, Aragón, etc…Una fuerza política que va estructurándose de forma plural, cada vez con menos centralismos y quizás con una posibilidad de reactivar las bases en los partidos de izquierdas  y profundizar en la democracia directa.

Para ello eso sí, hacen falta muchas renuncias, dejar egos e intereses personales, aprender a debatir respetuosamente, a dejar que todas las voces sean escuchadas  y a ponerse a un lado si hace falta. Creo poder decir que ha sido un ejemplo de buena política en todos los sentidos.

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