Calentando motores: así está funcionando la precampaña de la “segunda vuelta”

Antonio Murillo. Politólogo.

Faltan cuatro semanas para que volvamos a las urnas. Es posible que, llegado el momento, tengamos que decidir entre Maduro y Capriles… O eso puede haber entendido más de uno. Antes de llegar a esto, hagamos un recorrido por la parrilla de salida.

En el momento del fracaso de las negociaciones entre PSOE y Podemos, muchos teníamos dudas de qué podría aportar una nueva campaña electoral y, en definitiva, si podrían variar significativamente los resultados. Este ha sido el primer reto de algunos partidos antes de comenzar la carrera al 26J: añadir diferencias y valor a la estrategia que se mantuvo para el 20D.

Los partidos no empiezan de cero, sino que las semanas de pactos, de acuerdos y descacuerdos, han posicionado a cada uno de los partidos. Veamos uno por uno cómo ha sido la evolución.

Unidos Podemos: más carbón a la maquinaria electoral.

De la “remontada” que experimentaron las dos siglas –hay que recordar que todo el mundo pensaba que IU caería el 20D, pese a que acumuló cerca de un millón de votos- pasaron a formular el “sorpasso” en una fórmula electoral que esquivara las trabas del sistema electoral (D’Hont, circunscripciones pequeñas…).

Este acuerdo suscita algunas dudas, principalmente de cómo funcionará de cara al 26J (¿2+2=4?). Lo que está claro es que añade ilusión y cambios a la campaña electoral, a la vez que desbloquea el “mapa de posiciones” que las encuestas fijaban antes del acuerdo  –con el mismo dibujo que salió del 20D-.

Muchos escaños en diferentes puntos del mapa se disputaron por unos pocos miles, sino cientos, de votos. Esta coalición “promete” desbloquear algunos en su favor, siempre que la suma sea en positivo, claro está. La gran duda es si ésta campaña electoral sumará los votos necesarios para superar al PSOE en escaños. Y, quién sabe, si superar en votos al Partido Popular.

Ciudadanos: centro del tablero… mediático.

Si alguien salió perdiendo en expectativas no cumplidas el 20D, fueron los de Albert. Cuarta posición y sin posibilidad de ser bisagra en el Parlamento. Su pronunciamiento un día antes de la jornada de reflexión preelectoral de que apoyaría al PP si este ganase las elecciones dio un duro golpe al partido naranja.

Esta faceta se acrecentó en la política de pactos posteriores, donde marcó a Podemos como el enemigo interno, y potenció la “gran coalición”. Pese a ello, según las encuestas, Ciudadanos no pareció convertirse en el fantasma de UPyD, y se mantuvo a flote en su cuarta posición, no demasiado lejos.

El principal temor del partido era caer en el olvido, dejar de ser un “caballo ganador”, reconduciendo sus votos del 20D a sus orígenes: PP y PSOE. Es por ello que últimamente Albert Rivera sale todos los días en televisión. La radicalización de su discurso –principalmente contra “el chavismo y el comunismo, males de España”- quiere marcar ese diferenciador para la campaña electoral. Se mete, con ello, en el barro, en una lucha contra Unidos Podemos desde Venezuela, en el que se van sumando los del bipartidismo. Un ejemplo es su spot de campaña, que tantas críticas ha acumulado en menos de 24 horas.

¿Buena estrategia para salir en televisión? Sin duda. ¿Volverá a sumar votos y a ser una opción del “cambio”? El 26J lo sabremos, de momento las encuestas no parecen levantarles el vuelo (y mira que les gusta).

¿Dónde están los del bipartidismo?

Mientras los nuevos partidos establecen posiciones –con su consecuente riesgo real de cara a mejorar o empeorar sus números-, PSOE y PP se mantienen en el silencio o, como poco, en un segundo plano. Pedro Sánchez vive su hundimiento: pactó con la derecha de Ciudadanos, no consiguió su “gobierno progresista”, y ahora todas las encuestas le sitúan como tercera fuerza en votos de cara al 26J. Su precampaña por el “Sí”, y su reiterativo discurso de enmarcar a Podemos con el PP, muestran el vacío al que se enfrentan, con el PASOK griego en su imaginario. Tal vez ese silencio a medias quiera tapar la desfragmentación interna del partido y la crisis de liderazgo –una vez más- de Pedro Sánchez. Queda por ver como plantean la campaña.

En último lugar, aunque os hayáis olvidado de ellos, es el Partido Popular. Si el PSOE sufre una descomposición ideológica, éstos sufren una descomposición judicial. La corrupción se combate con silencio, pues tienen mucho que perder.

Por otro lado, los últimos datos macroeconómicos no son buenas pruebas para llamarles “buenos gestores de la crisis”: una deuda igual la 100% del PIB, déficit creciendo y amenazas de la UE, aumenta la desigualdad, empeoran los números del paro… Son ejemplos, una vez mas, de la ineficacia de las políticas de recorte de estos años.

Me parece que, de cualquier manera, su estrategia electoral será la misma que para el 20D: dejar que el resto se pelee, y “rezar” que sus votantes sean igual de acríticos que hasta ahora.

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