¿Gobernados por un partido desde el banquillo del juzgado?

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La última nueva del Partido Popular es la de su procesamiento por la destrucción de discos duros, de los que se cree contenedores de información de vital importancia para la investigación de la Caja B de los Populares. Literalmente, el auto afirma que “Fue una destrucción a conciencia con el sistema de borrado más drástico: sobreescritura de 35 pasadas y rallado hasta su destrucción física”. No solo fueron martillos, sino que les faltó meterlos en ácido: ¿qué contendrían esos discos duros para tal violencia tecnológica? Un interrogante muy connotado por intuiciones que puede que no descubramos nunca del todo.

Esto, a parte del insulto ético y antidemocrático que muestra el PP una vez más a la justicia y la sociedad española, es llamativo, además, porque acerca al partido a los banquillos del juzgado. ¿Se imaginan que preside el Gobierno un partido que está en los juzgados como organización? Spain is different, y lo cierto es que los españoles votaron en mayoría al PP el pasado 26J, pese a estar a innumerables casos de corrupción a todos los niveles del partido. A disfrutar lo votado, desde luego.

Me asusta un poco que Ciudadanos pase ahora a ser coherente con todo su rollito incumplido de la renovación democrática, es decir, que rechazaran un Gobierno cuyo partido acaba procesado. Esto forzaría, salvo que el PSOE hiciese caso a Felipe González y compañía para abstenerse, unas terceras elecciones. ¿Por qué me asusta? Porque Ciudadanos sigue desinflándose mentira tras mentira, devolviendo sus votos al PP; porque el PSOE sigue en caída libre por su inmovilismo y con el rechazo a formar un gobierno de izquierdas; porque UP sigue en fase de introspección y replanteamineto de cara al futuro como proyecto de país.

Esto, me temo, puede acabar beneficiando aún más al Partido Popular, que pese a toda la mierda que arrastra, se acerca a repetir la mayoría absoluta –o lo que es lo mismo, sobrepasar los 176 escaños con Ciudadanos-. Rajoy deja pasar el tiempo, sin miedo a que no se forme Gobierno: el reloj es su aliado, o así se ha demostrado hasta ahora.

Todo sigue igual que como estaba tras las primeras elecciones el año pasado, con un futuro incierto y  tendencias electorales negativas para la izquierda –y su fantasma de la desmovilización y el abstencionismo-.

AML

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