El impuesto por beneficios empresariales, bajo mínimos

El saldo del impuesto de sociedades fue negativo para el Estado en los seis primeros meses de 2016, complicando los objetivos del déficit.

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Mañana de presentación de resultados empresariales: empresas como Mapfra, Aena, o Banco Santander han desgranado sus resultados del primer semestre. La aseguradora ganó un 20% más, Aena un 80%, Santander (entidad en problemas serios) ha ganado un 32% menos. JustoHacienda publicó ayer los datos de ingresos del Estado en 2016 hasta el mes de junio. Pocas sorpresas: el objetivo de déficit de la administración central se situó en los primeros seis meses del año en el 1,9% del PIB, una décima por encima del objetivo de 2016. Hoy mismo la Comisión Europea anunciará previsiblemente la cuantía de la multa al Estado español por incumplir los objetivos de 2015 [Actualización: según han anunciado finalmente los comisarios, no habrá multa a España por el desvío de déficit].

Y en realidad, algo más que eso: los comisarios anunciarán los nuevos objetivos para 2017 y 2018, en los que, según el diario El País, el próximo Gobierno tendrá de hecho una tregua de un año para alcanzar el objetivo del 2,5% del déficit público.

De lo anunciado ayer por Cristobal Montoro, destaca un dato: la pésima recaudación del Impuesto de Sociedades (IS), el que deben pagar las empresas por sus resultados. En realidad, el saldo del impuesto en los seis primeros meses del año es negativo: el Estado devolvió 221 millones de euros a las empresas, cuando en el mismo periodo de 2015 el saldo fue de 2.383 millones.

Este descenso se debe a la eliminación de los pagos fraccionados y del tipo mínimo del 12% sobre los resultados contables, algo que el ministro de Economía, Luis de Guindos, ya anunció que cambiaría para poder satisfacer los objetivos de Bruselas e ingresar 6.000 millones más por este concepto a través de los pagos adelantados con un tipo mínimo de hasta el 25%. De momento, el objetivo de recaudación de este tributo para el conjunto de 2016 está muy lejos: 24.868 millones.

No es el único tributo que ha bajado, y de hecho en los 6 primeros meses los ingresos en conjunto han bajado un 2,3%. La recaudación por IRPF se ha desplomado un 4,7% (de 32.690 millones a 31.140) y sólo el IVA y los impuestos especiales han compensado algo el desplome: el primero ha superado ya al IRPF en recaudación y ha recogido 31.313 millones frente a los 29.998 del mismo periodo en 2015, un 4,4% más. Los impuestos especiales y el IVA son considerados “regresivos” fiscalmente, es decir, que afectan por igual o en mayor medida a personas con ingresos menores que a personas o hogares de más capacidad adquisitiva.

Bajadas de tipos y créditos fiscales

Desde 2006, año en que el Estado ingresó un record de 41.675 millones por el IS, la recaudación de este impuesto ha llegado a desplomarse hasta los 13.123 millones de 2013, según la Agencia Tributaria. A partir de ahí se ha recuperado lentamente, hasta ingresar 18.620 millones en 2014. Según el sindicato de técnicos del ministerio de Hacienda, Gestha, el principal motivo de este descenso no es tanto el ciclo económico (los menores beneficios por la crisis) como las variaciones introducidas para su cálculo en beneficio de las grandes empresas.

Para Gestha, “la explicación de este contrasentido está en que las grandes empresas pueden acceder a servicios de asesoría fiscal muy especializados para aprovechar al máximo todas las posibilidades que tienen para reducir su factura”. Los técnicos consideran que los resquicios de la ley permitieron entre 2009 y 2013 a las empresas grandes reducir su resultado contable en 444.294 millones y deducirse así de la cuota 36.191 millones de euros.
Santander (en la imagen, su presidenta, Ana Patricia Botín) es una de las etnidades españolas que más activos han denominado en los llamados créditos fiscales. / World Travel Organization

En su informe con el diagnóstico y propuestas de ingresos tributarios correspondiente a marzo de 2016, Gestha apunta a otros dos motivos para la debilidad del IS: por un lado, el recorte en 10 puntos (del 40 al 30%) en el tipo impositivo para las empresas dedicadas a la explotación de hidrocarburos y la rebaja general de 5 puntos en el tipo , del 30 al 25%.

Un tercer motivo es todavía más llamativo: según los técnicos, la exclusión de los bancos y entidades de crédito de esta rebaja de 5 puntos en realidad benefició a la banca. El motivo son los poco conocidos créditos fiscales, un instrumento contable con el que las entidades rescatadas han podido incluir como capital de máxima calidad parte de los activos (como créditos y pisos) de rentabilidad dudosa.

Gestha consideró que someterlas al 25% “exigiría recalcular los créditos fiscales”, por el que las 306 entidades financieras establecidas en el Estado español contabilizaban en 68.706,5 millones en 2013, “mientras que los pasivos fiscales ascendían únicamente a 8.350,8 millones”. “Bajar 5 puntos el tipo nominal de gravamen provocaría un deterioro de los créditos fiscales de las entidades financieras de algo más de 10.000 millones de euros”, concluía Gestha.

Fuente: Diagonal 27/07/16

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