Carta de Alfon desde la cárcel con motivo de la VI Fiesta de la Revolución: ¡Si lucháis, resistiremos!

Hoy intentaré no dirigirme a ustedes desde las emociones, poco puedo enseñarles de la pasión, la rabia o el amor que despierta la lucha por la emancipación de los trabajadores, de sus consecuencias; tanto las de avance, como el éxito de una movilización o una expropiación; como las de retroceso, que a día de hoy viven en primera persona con el encarcelamiento del camarada Andrés Bódalo. Retrocesos sin embargo, que pueden ser reconvertidos en avances con algunos conceptos que puestos en práctica han demostrado dar grandes beneficios en los distintos frentes del movimiento obrero y campesino, conceptos como la unidad de acción, la solidaridad, el internacionalismo o el compromiso de la militancia, todo esto, junto con la puesta en marcha de acciones y actos que parten de ideas surgidas con el análisis de situaciones adversas a las que hemos de enfrentarnos constantemente los que ocupamos los escalones inferiores en una maldita pirámide social , dará sus frutos.

Si bien he dicho que no quería expresarme desde las emociones, si que pretendo hacerlo desde un cierto pragmatismo, condicionado por el avance implacable del neoliberalismo, que no solo destroza nuestra época y las venideras desde los despachos de Consejos de administración de monopolios y bancos, sino también desde lo más interno y profundo de la sociedad , desde la cultura de ésta, cada día mas arraigada en el culto al dinero y la propiedad privada, que cada vez justifica y legitima con mayor perversión la explotación del hombre por el hombre. Una cultura que ni es nuestra, ni la queremos, una cultura que nace y pertenece a la clase dominante, pero que en toda nación o Estado es la que se impone a través de dicha clase. Nuestra cultura es la del pueblo, que no cede a su imposición mediante la manipulación y el miedo.

¡Es la hora de recuperar lo que nos corresponde por derecho, el derecho a ser dueños de nuestro trabajo, a vivir en paz y con dignidad, en un hogar donde crecer junto a los nuestros! Una dignidad basada en la educación y el cuidado de la sociedad de los que a veces se quedan atrás, sean cuales sean los motivos, y una paz que gire en torno a la convivencia entre pueblos. Objetivos que no entienden de “cortoplacismos”, pero que necesitan el esfuerzo constante de quienes preferimos avanzar a resignarnos, sin importar la dureza ni las hostilidades del camino, convencidos de que serán millones los que emprendan ese camino cansados ya de resignarse. La situación actual nos muestra que el escenario político que mejor puede representarnos es la calle, por lo que debemos reactivar los movimientos sociales y hacer que estos lleguen a cada rincón de la ciudadanía con propuestas lógicas y sencillas para la mayoría, a la par que honestas.

Desde aquí es difícil tomarle la temperatura a la sociedad y saber medir los tiempos, por lo que poco puedo aportar en ese terreno después de más de un año sin pisar las calles. Pero si les diré, y aquí si recurriré a las emociones, que todos y todas las presas políticas del Estado Español y del mundo, resistimos con mucha más fuerza cuando sabemos que la lucha continua en las calles, que se sigue reuniendo y planeando, actuando y avanzando. Sé que Andrés sonríe en su celda cuando le llega la noticia de una expropiación o de la paralización de un desahucio, cuando ve por la televisión o lee en algún periódico que hay pueblos que resisten contra el imperialismo o, cuando recibe cartas y fotos que cuentan que en la calle se exige su libertad. Lo sé porque a mí también me pasa y porque la cárcel solo nos ha hecho más solidarios, nos reafirma cada triste mañana al despertar y ver lo que estos necios pretenden arrebatarnos: la idea de que un mundo mejor es posible, el calor de nuestros seres queridos y hasta nuestra propia identidad. Pero descuidad:

¡Si lucháis, resistiremos!

¡Andrés Libertad!

¡Libertad Presos Políticos!

¡No Pasaran!

Prisión de Navalcarnero, a 13 de Agosto de 2016

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