‘No en Colombia’: entre la violencia y Uribe

Noche de domingo, y la noticia con la que uno duerme es el No a la paz en Colombia. Incomprensible sorpresa, y más viniendo de una región tan maltratada por los diversos conflictos que a lo largo de su historia han sumido al país en el miedo más profundo y atroz que uno puede sufrir.

Para poder entender esta suma decepción, me inmerso en los resultados del No.  Indagando en la cuestión, he comparado los resultados por departamentos con los mapas de violencia (delincuencia organizada, conflictos armados y delincuencia común) en Colombia. El rojo del resultado negativo y el rojo de la violencia coinciden más de lo que me gustaría.

Vemos como el No se impera en los siguientes departamentos: Antioquia (región históricamente azotada por la violencia), Santander, Norte de Santander, Arauca, Casanare, Meta, Caldas, Risaralda, Cudinamarca, Quindio, Tolima, Huila y Caqueta. 7 de las 13 regiones aquí plasmadas, según la gráfica de la Sala de Atención Humanitaria, viven, o han vivido, numerosos eventos de violencia armada, que por supuesto, van más allá del conflicto armado entre la guerrilla de las FARC y el Gobierno de Colombia.

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Fuente: Plebiscito. Registraduría Nacional del Estado Civil de Colombia.

De los 10 departamentos más poblados, el No gana en 4, y la abstención, más llamativa en los departamentos del Sí, parece favorecer a los contrarios del proceso de paz. Esta aparente contrariedad indica una movilización reaccionaria de los “uribistas”.

Para ir más allá, se me ocurre estudiar los resultados departamentales de las elecciones a la presidencia en el año 2006; las elecciones de Uribe. El resultado es desolador: en todos los departamentos del No ganó Uribe, y en casi todos, con una amplia mayoría. Quien engaña encontrará siempre quien se deje engañar.

Puede que su contracampaña por la paz haya tenido que ver en los resultados. Puede que la indiferencia internacional ha recogido lo no sembrado. Incluso, y seguro, que la confianza en los sondeos ha provocado seguridad y acomodo en muchas y muchos colombianos. Tiempos difíciles para las encuestadoras. Más difíciles para las y los sociólogos.

El tiempo es la madre de todas las verdades, y él nos dirá desde las alturas qué pasó aquella noche de domingo. Triste sensación. Ojalá algún día podamos ver una Colombia unida, con menos miedo y más alegría.

Zakaría Franco. Miembro del Área de Relaciones con la Sociedad Civil y Movimientos Sociales de Podemos Comunidad de Madrid.

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