El CETA, el tratado del fin de la Democracia, en el Congreso

El CETA, tratado de libre comercio entre la UE y Canadá está en fase final de aprobación. Es un tratado que nos afecta a todas y a todos empeorando gravemente nuestra vida cotidiana y pretendiendo hacer de la sociedad un precariado permanente.

Ayer tarde tuvo lugar, en la sala Ernest Lluch del Congreso de los Diputados, la Jornada sobre el “Impacto Económico y Comercial Global entre la UE y Canadá, CETA, sobre la agricultura y la alimentación”.

En esta Jornada, convocada por el grupo confederal Unidos Podemos, área del Medio Rural y la Mar, En Marea, En Comú Podem, IU y Equo, diversos ponentes arrojaron luz sobre la niebla intencionada que cubre este tratado, el CETA y lo oculta a los ojos de ciudadanas y ciudadanos.

En la presentación quedó claro que este tratado va a cambiar fundamentalmente nuestras vidas para entregarlas a manos de grandes empresas multinacionales que tendrán autoridad sobre las legislaciones de cada estado e incluso sobre la propia legislación de la UE.

Tras la presentación de Ariel Jerez, responsable del Área de Medio Rural y Mar de Podemos, ponentes como Lola Sánchez, Europarlamentaria GUE/NGL y Tom Kucharz, especialista en negociaciones internacionales, aclararon infinidad de temas que descubrieron lo que los gobiernos y multinacionales pretenden ocultar al pueblo.

Los acuerdos del CETA tendrán como mínimo una vigencia de 10 años, llegando los del punto 8 del tratado, protección de las inversiones de las empresas, a tener una vigencia de 20 años. Los estados no podrán echar para atrás ninguno de estos acuerdos, aunque su población así lo votara o el propio gobierno lo decidiera, siendo sometidos en ese caso a fortísimas multas pagadas con dinero público.

Todos los servicios se privatizan, todos, y hay clausulas llamadas clausulas trinquete que impiden totalmente la reversión de este proceso. Una vez se privatice un servicio, jamás podrá volver a ser público.

Las empresas escapan totalmente a cualquier mecanismo de control público o por parte de la población de los estados, nombrándose unos tribunales de arbitraje privados, antes llamados ISDS y ahora ICS, con ligeras intenciones de que en un futuro indefinido tengan componentes de la judicatura pública, cuyos miembros no está claro como se eligen y que tomarán decisiones por encima de la autoridad de los propios estados.

El secuestro de la democracia en los distintos países sería, prácticamente, total, en favor, exclusivamente, de las grandes corporaciones y de sus beneficios, lo más protegido, férreamente, por este tratado CETA. Los derechos laborales de las y los trabajadores quedarían, de hecho, revocados casi en su totalidad. Las políticas ecológicas y de medio ambiente prácticamente no existen y el feminismo, simplemente, no se contempla.

Este fue el negro panorama que pintaron ayer los diversos ponentes de la Jornada. Pero también quedó claro que esto es una lucha a medio-largo plazo, en la cual, de momento, una región, Valonia, de uno de lo estados miembros de la UE, Bélgica, ha conseguido parar la aprobación del tratado. De momento, David ha parado a Goliath.

Adolfo Ranero Serrano

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