Quitándonos las caretas: vamos a decir verdades

Fin a largos meses de estancamiento mediático y político, donde día tras día los periódicos y las televisiones repetían los mismos eslóganes sobre el bloqueo institucional y los del bipartidismo reciclaban hasta la saciedad consignas vacías de contenido para ocultar o pormenorizar lo que iba a ocurrir este sábado en el Congreso. Esto, acompañado de una calle y una protesta paralizada ante la oportunidad institucional de transformar algo, se ha terminado. Se cayeron las caretas, otros se pusieron otras, y la gente ocupó el espacio público que nunca debió abandonar.

Ha sido un fin de semana de decir las verdades que todos sabíamos, pero que dichas desde sus actores, suenan más trascendentales. En primer lugar, y lo más preocupante de todo, es que el Partido Popular no cambiará un ápice su modelo neoliberal de recortes y precarización laboral, tal como defendió en el Congreso Mariano Rajoy el día de su investidura. Tiene a su lado a sus cachorros de Ciudadanos, la derecha nacionalista –que en temas económicos siempre se entendió bien con la estatal-, y un PSOE deslegitimado para ser oposición.

En el rechazo a este modelo encontramos la oposición formada por Unidos Podemos  y la protesta social: insuficiente para frenar al Partido Único desde el Congreso –con mayorías conservadoras y opciones de veto a toda iniciativa legislativa-, pero necesario para seguir construyendo un futuro alternativo que rompa con la pobreza y la desigualdad que nos ofrece Rajoy.

Tras la votación del sábado y la entrevista a Pedro Sánchez en Salvados emitida anoche, otra verdad queda recalcada: el PSOE es casta, es régimen, y no puede ser alternativa –ni pensar siquiera alternativa de izquierdas-. Han hecho presidente del gobierno a quien rechazó en campaña electoral, y lo han hecho porque las multinacionales y sectores financieros de este país, con la intermediación de medios de comunicación como El País, así lo han establecido –como bien explicó Pedro Sánchez a Jordi Évole-. En ningún momento hubo una posibilidad de formar un Gobierno alternativo de izquierdas liderado por el PSOE, eso habría supuesto poner en riesgo los privilegios de unos pocos.

Tras investir a Mariano Rajoy presidente, tras un año de circo, el PSOE retoma su proceso de pasokización o desaparición del escenario político español. No tienen proyecto de futuro. Cada vez engañan a menos, por mucho que ahora defiendan una mayoría parlamentaria donde no aceptaron una mayoría de gobierno alternativa. El chantaje del PP a unas nuevas elecciones les deja fuera del tablero.

Pedro Sánchez, héroe de la militancia socialista sin querer, tampoco puede ser quién transforme a un PSOE envejecido que no interesa a la ciudadanía por venir: Ha engañado y ocultado a la gente la realidad en la que se manejaba el PSOE hasta que le dieron la patada. Está bien decir verdades, una pena que sea cuando se ha entregado el Gobierno.

Editorial // Redacción El DesperTTador 3.0

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