La Gran Coalición echa a rodar: PP, PSOE y C’s rechazan someter al CETA a referéndum

El domingo tuvo lugar la firma del tratado de libre comercio entre la UE y Canadá, el CETA, y ayer el Congreso abordó el tema en la Comisión de Asuntos Exteriores debido a una iniciativa de Unidos Podemos, pactada con ERC, para someter a referéndum la firma de este tratado por parte de nuestro país. La resolución no llevó ninguna sorpresa: la Gran Coalición, perpetrada el sábado, se cerró en filas y votó que no.

La iniciativa no de ley fue presentada en octubre por la formación morada y contemplaba la solicitud al Gobierno de no firmar el documento y rechazar la implantación del mismo hasta que el Tribunal de Justicia de la UE  se pronunciase por las posibles incompatibilidades. Más adelante, a petición de ERC se admitió la propuesta de incluir un referéndum antes de la firma del CETA.

Este tratado, que ha sido llevado en el más estricto secreto para evitar filtraciones que lo pusieran en peligro, establece una relación comercial con Canadá que pone en claro riesgo la soberanía de los países y la salud de sus habitantes, además de perpetuar la “jaula neoliberalista” en la que se encuentran los países de la UE.

El punto más oscuro sin duda de estos tratados (más allá de los problemas de salud que traerían los productos ultraprocesados del mercado canadiense y americano) es la supremacía de las empresas frente a las decisiones de los países, por la que velarán los Tribunales de Arbitraje. Estos organismos estarán llevados no por jueces internacionales, sino por abogados y juristas privados relacionados con lobbys y este tipo de empresas.

Los tribunales siempre, o casi siempre, defenderán la posición de las empresas extranjeras (siguiendo el ejemplo que se ha visto anteriormente en tratados similares) y someterán a la UE a un liberalismo cada vez más extremo. Si un país, por ejemplo, decide subir salarios o llevar a cabo alguna medida que entre en conflicto con las empresas, estas podrán denunciarlo ante los tribunales y frenar estas medidas de tipo social, lo que dejaría la soberanía de los países en manos del mercado.

A este respecto, Pablo Bustunduy  (portavoz de Asuntos Exteriores de Unidos Podemos) considera que esta medida no hace más que aumentar el “euroescepticismo” y ha rechazado que se trate de un tratado comercial, pues prevé la creación de órganos con capacidades legislativas que, ha dicho, limitará la soberanía nacional, y abre la puerta a cambios legislativos “sin control ni participación democrática”.

Por su parte, el representante popular a acusado a admitido que este tratado “la soberanía de cada persona sobre sus propias acciones”, lo que se traduce en un crecimiento de las prácticas liberalistas.

El PSOE, en cambio, se ha quedado en tierra de nadie admitiendo que no está de acuerdo con ciertos puntos del tratado pero no van a obstaculizarlo.

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