Y el PSOE pagó el billete a Rajoy para ir a Bruselas

¡Sorpresa! El Gobierno recién investido por el PP y Rajoy acatará las presiones de Bruselas para la reducción del déficit a base de nuevos recortes. Era difícil de imaginar, ¿verdad? Sobre todo tras aclarar el continuismo ministerial con De Guindos, Montoro y Fátima Báñez, que han provocado, entre otras dinámicas, que:

  • desde 2008 medio millón más de trabajadores cobran menos de 300 euros al mes;
  • y que el 65% de las personas que están en riesgo de exclusión no salen de ella ni encontrando trabajo.

Bruselas y el comisionado ha sido tan paciente como el Partido Popular a la hora de esperar un nuevo Gobierno neoliberal. De hecho, ya incidieron en las campañas electorales amenazando con la suspensión de fondos estructurales a nuestro país si no se acataban los recortes impuestos. Pese a ello, y viendo que la situación política no se desbloqueaba a favor de un Gobierno progresista, concedieron prórrogas y perdonando multas hasta que el PP se impusiera para aplicar los 5.500 millones de euros a recortar.

Así pues, el PSOE y su gestora probablemente ahora saldrán con cara de desconcierto y de indignación en un Parlamento que vendieron totalmente gratis: Ni presionaron por cambiar algún maletín de Ministro, ni por poner “suelos” de gasto público para los siguientes presupuestos y, en general, ninguna garantía de evitar nuevos recortes en los pilares del Estado de Bienestar españoles (sanidad, educación, pensiones o dependencia).

Algo hipócrita, desde luego, pues tampoco van a tener tiempo ni fuerzas para rechazar los presupuestos que incluirán dichos recortes y frustrar el Gobierno de Rajoy. La amenaza de unas nuevas elecciones, hoy, les hundiría aún más (ya son tercera fuerza con un 17% de votantes según el CIS).

Un Gobierno progresista, junto a Unidos Podemos, que hubiera centrado sus propuestas económicas en otras estrategias más sociales que evitaran los recortes que ahora parecen inminentes, fue posible. También lo era centrar las políticas económicas en lo que más preocupa a los españoles: la lucha contra el paro, aún masivo y estructural, y la necesidad de  mejora las condiciones laborales y adquisitivas de las y los trabajadores. También reduciría el déficit aumentar los ingresos con una reforma tributaria más justa y coherente;  y pensando en gastar mejor –y sobre todo no robar de las arcas públicas- inyectando dinero en la economía para reactivarla.

En definitiva, seguiremos con un Gobierno de Rajoy y sus políticas neoliberales, que representan el inmovilismo y continuidad del camino tomado en 2011. Esta vez, con un PSOE secuestrado, y una oposición liderada por Unidos Podemos y la protesta social.

Editorial El DesperTTador 3.0

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