Trump 1, prensa española 0. Para los sorprendidos.

Trump ha ganado, y los medios de nuestro país se afanan en encontrar una respuesta a lo que parece ser una nueva sorpresa electoral.

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Trump ha ganado, y los medios de nuestro país se afanan en encontrar una respuesta a lo que parece ser una nueva sorpresa electoral. Hace unos pocos días conocíamos que más del 90% de los españoles apoyaba a Clinton, y que algo más del 70% confiaba en su victoria. No ha sido así, y algunos se sorprenden de ello sin darse cuenta que lo cierto es que la realidad política estadounidense no tiene nada que ver con el modo en que la prensa española ha dibujado la figura de Trump.

Los medios en nuestro país han estado siempre de acuerdo respecto de esta cuestión. Desde que Trump ganase las primarias del partido republicano, todos los actores relevantes en la construcción de la opinión pública española han sostenido que la victoria de Trump era tan complicada como perjudicial, tanto para los intereses estadounidenses como propios. De este modo ni siquiera la extrema derecha española ha sido capaz de apoyar a Trump, cuyas aspiraciones no les son tan ajenas. Las formas de actuar del candidato republicano no han sido apoyadas por nadie a este lado del Atlántico, de tal modo que la portada de La Razón mostraba su disgusto con la victoria del magnate: “Estado populistas de América”.

La imagen del candidato en la prensa española contrasta con la creada por parte de los medios de comunicación estadounidenses, los cuales han sabido reflejar el pluralismo existente entre las dos posiciones. Ciertamente Trump se ha encargado de enemistarse con aquellos medios que no le favorecían o que no eran candidatos a hacerlo. Entre aquellos medios que ha descalificado y censurado encontramos algunos como Univisión, Buzzfeed, Politico, The Daily Best, The Huffington Post o The Des Moines Register. En cambio, se pueden encontrar una serie de medios que lo han apoyado, como es el caso de la FOX, cuyo principal accionista, Rupert Murdoch, finalmente sucumbió a los encantos de Trump. Otro caso paradigmático es el del New York Post, el cual, en su portada del 15 de abril, titulaba “The Post endorses Trump” (El Post apoya a Trump). Además, Trump ha tenido la posibilidad durante muchos meses de explicar sus posiciones en programas tales como los talk show de la NBC “Hardball with Chris Matthews” o “The Tonight Show Starring Jimmy Fallon”, entre otros ejemplos.

Más allá de los medios que le han apoyado y aquellos que han llevado a cabo una campaña en su contra, debemos tener en cuenta que él mismo ha desarrollado una inteligentísima estrategia mediática, de tal modo que, ganando la batalla en las redes a Hillary, ha sido capaz de llegar sin intermediarios a su público. En Twitter Trump contaba el día de las elecciones con 13.014.800 followers por los 10.253.594 de Clinton. En Facebook existía también una ventaja del republicano respecto de la demócrata: 12.188.878 frente a 8.184.485. Como ejemplo de hasta qué punto la batalla mediática a través de las redes sociales se ha considerado crucial, podemos presentar el caso de una de las más populares cantantes del momento, Taylor Swift, de quien se dijo que apoyaba la candidatura de Trump, en lo que parece ser un rumor orquestado desde los partidarios del republicano.

¿Y para que servían esos medios de comunicación y las redes sociales? Para propagar un mensaje que tenía una perfecta coherencia y que era capaz de dar una respuesta a los problemas de muchos estadounidenses, independientemente de que a otros nos parezca del todo dañino. Su discurso se ha apoyado principalmente en su carácter ganador de empresario triunfador y polifacético, capaz de devolver a su país la grandeza de antaño. Se trata de aquella grandeza que le ha arrebatado una globalización despiadada, la cual además ha dejado en la cuneta a una gran parte de la clase media y baja de EEUU por la vía de la desindustrialización y la deslocalización. Dicho discurso tiene éxito porque es capaz de proponer una salida a una crisis que la política tradicional no ha combatido eficazmente. Se presenta como el mismo discurso del que bebe Marine Le Pen en Francia o los eurófobos del UKIP en Reino Unido. En el caso de EEUU, si además añadimos el miedo a la inseguridad, los conflictos raciales y el temor a que ISIS pueda operar más allá de Europa y Oriente Medio, aparece el caldo de cultivo perfecto para la aparición de un líder como el que a partir del 20 de enero de 2017 ocupará la Casa Blanca. Por tanto, resulta adecuado considerar que el Trump combativo y que se enfrenta a las élites políticas tradicionales con un discurso racista no se ha percibido como una amenaza por parte de aquellos americanos que se ven en el desempleo o combatiendo una precariedad que ni sus padres ni sus abuelos padecieron. Tampoco sienten la amenaza, y de ello encontramos evidencia en la red a través de testimonios anónimos, aquellos negros y latinos cuyas profundas convicciones son las propias del conservadurismo republicano, de tal modo que sienten el “liberalismo demócrata” de Clinton como el verdadero enemigo.

Miguel Fernández de la Peña. Politólogo.

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  1. Los españoles, como a los Estados Unidos nos tienen los medios totalmente confundidos. En Estados Unidos si votas Trump estás votando a un multimillonario, por tanto es imposible que está por la igualdad. Y si votas Clinton estás votando al intervencionismo y saqueo de los países productores de petróleo y demás productos energéticos. En España sivotas al PP estás votando directamente a los herederos de la dictadura corruptos y saqueadores. Y si votas PSOE. los resultados ahí los tenemos, (apoyo a los poderosos)

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