La cara oculta del meme

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Esta semana las elecciones estadounidenses han acaparado toda la actualidad política, pero una noticia nacional ha sobresalido, por su absurdo sobre todo: “El Gobierno quiere que los memes sean delito”. El titular, propio de una república bananera, suscitó una gran oleada de satira y protesta pero, ¿qué hay detrás de esta Propuesta No de Ley?

Aunque lo llamativo es sin duda la posibilidad de que los memes sean delito, la PNL responde a una modificación de la actual Ley Orgánica de protección del derecho al honor y a la intimidad personal. El Grupo Popular argumenta en la presentación de la propuesta que dada la entrada de las redes sociales e Internet, los ciudadanos pueden ver violado su derecho al honor sin una ley que les ampare. Esta afirmación es a todas luces falsa, pese a que la actual ley se redactó antes de la llegada de Internet a nuestro país, la ley se aplica y se adapta a los casos en los que se cree que se ha podido vulnerar el derecho de alguien: así se ha visto como se ha actuado atendiéndose a este derecho en juicios como el de Guillermo Zapata o César Strawberry, que tuvieron que declarar por tweets a tenor de la ley vigente.

Entonces qué es lo que quiere realmente el PP. La respuesta la tenemos en su actuación durante la legislatura anterior: las protestas, la crítica y el descontento expresado en redes sociales (y fuera de ellas) se les escapa a su control; en el momento de llevar a juicio este tipo de asuntos, los tribunales suelen decantarse por el derecho a la libertad de expresión y este descontento que puede extenderse es algo que el Gobierno no puede permitir. De esta manera se creó la “Ley Mordaza”, la cual no pretendía sino cortar la posibilidad de protestas y coartar las libertades, y sobre todo evitar que esos casos llegasen a los juzgados: de esta manera, una persona que grabe a un policía, proteste o critique lo que hagan las instituciones no pasan por el juzgado (generalmente) pero si por caja; un agente de policía puede actuar claramente de juez y proponer una multa al presunto infractor que, para más inri, depende de su propio criterio.

Este tipo de control y represión únicamente sirve para generar miedo y evitar que el Pueblo se exprese libremente y pueda luchar contra lo que considera injusto por parte de su gobierno. Otro claro ejemplo lo vemos en la “Operación Araña” una mastodóntica operación que se llevó por delante a twiteros que criticaron al Gobierno, la Corona y demás instituciones por las redes sociales.

La nueva propuesta del PP hace referencia directa a las imágenes utilizadas sin el consentimiento de la persona que aparece en ella y esto afecta directamente a memes y gifs. Una persona que crea que ha sido vulnerado su derecho al honor en una publicación virtual puede denunciarlo y ampararse a la ley vigente pero esta modificación va más allá. La crítica a la clase política a base de imágenes podría acarrear multas costosas pero además censurar sin pudor no solo a redes, sino a publicaciones y programas como Mongolia, El Intermedio o El Jueves. En definitiva: miedo y represión al más puro estilo dictatorial.

La propuesta necesita de una mayoría absoluta para salir adelante y se encontrará en contra a grupos como Podemos, pero con el PSOE esclavo y difuso y con un Albert Rivera a favor del control de redes sociales y muy preocupado por cómo se expresa la gente en ellas, todo puede pasar.

Daniel Tena.

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