Los problemas de la derecha con la libertad de expresión

En España pasa algo singular: los sectores conservadores y (neo)liberales, enraizados en un discurso constitucionalista y basado en la de las libertades individuales, se transforman una vez han llegado al poder en su principal problema.

Así como hemos visto en los últimos años, mucho más visible desde el 15M y la difusión en redes sociales de la represión de la protesta en la calle, la derecha patria parece sentirse amenazada cuando la gente organiza su indignación o se expresa libremente contra sus “verdades absolutas”.

Ya sabemos que quién se pica ajos come. El problema viene cuando usan las instituciones como un cortijo en beneficio propio, dando un giro autoritario y represivo que recuerda a los últimos años de la dictadura franquista.

Mañana en Madrid hay una manifestación en contra de la represión policial, pidiendo la absolución de tres manifestantes republicanos que pedían un referéndum para elegir entre monarquía o república, coincidiendo con el acto de coronación de Felipe. La Fiscalía, pagada por tus impuestos, pide 3 años y medio para el profesor Jorge Verstrynge, acusado de delitos de “atentado a la autoridad” y “lesiones” –algo absurdo, y más bien al revés, como se puede ver en este vídeo-.

Pero es que la lista abarca muchos más ejemplos y sectores sociales, y una vez más se demuestra que no existe una independencia judicial y política, pues con el Partido Popular ambas forman uno. A nadie debe sorprenderle este dato, solo hay que ver cómo se ha usado la justicia como arma política, con apoyo de gran parte de los medios de comunicación, contra el concejal del Ayuntamiento de Madrid, Guillermo Zapata –por poner unos chistes de humor negro sacados de contexto-, o la portavoz de Ahora Madrid, Rita Maestre –por protestar contra las capillas en la universidad pública-.

La censura y la represión, de hecho, se compensan con cargos. Son ejemplos claros el de  Cristina Cifuentes, que ascendió a candidata para la CAM por su buen papel contra las manifestaciones que surgieron del 15M en contra el gobierno de los recortes; o Juan Ignacio Zoido, exigiendo la prohibición de conciertos como el de Los Chikos del Maíz en Sevilla, y recientemente nombrado Ministro de Interior (nada menos).

Y van mucho más allá, también en el plano legislativo. Si en 2015 entraba en vigencia la llamada ‘Ley Mordaza’, que más allá de las multas, choca con derechos básicos como el de intimidad o libertad personal; actualmente se propone limitar y controlar internet y las redes sociales –en mención al escándalo de la prohibición de los memes, aunque va mucho más allá-.

Algo raro pasa en este país cuando los que oprimen el derecho de manifestación y el de libertad de expresión se coronan como patriotas y constitucionalistas.

El DesperTTador 3.0 // Editorial

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