Antonio Hernando, el hombre de mármol

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El PSOE está muy tocado por el drama de octubre: teme a Podemos y teme la gira de Sánchez por las agrupaciones

Jorge Fernández Díaz amaneció presidente de la poderosa comisión de Asuntos Exteriores del Congreso y se acostó al frente de la discreta comisión de Peticiones, después de no encontrar acomodo, al mediodía, en la comisión de relaciones con el Tribunal de Cuentas. La de ayer fue una jornada muy particular, que enseña el revés de la trama del nuevo Parlamento.

Recordemos cuáles son las bases del comercio después de diez meses delirantes. El Partido Popular necesita un mínimo de estabilidad para dar sentido a la legislatura y el PSOE necesita tiempo para recomponerse. Sobre ambas necesidades se construirá una delicada política de Alianza Nacional entre populares y socialistas, con el concurso de Ciudadanos y la muy pragmática colaboración del Partido Nacionalista Vasco. Oposiciones, garrotazos y reproches de día; algunos acuerdos estratégicos de noche.

El exministro del Interior amaneció presidente de la Comisión de Exteriores porque la noche anterior el nuevo jefe del grupo parlamentario socialista, Antonio Hernando, el hombre de mármol al que le ha tocado comerse el “no es no” ante millones de personas, aseguraba que el PSOE no iba a taponar a Fernández Díaz. Lo afirmaba con aplomo. A los socialistas no les gustaba el candidato, pero daban prioridad al pacto con el Partido Popular –y los demás grupos– sobre la comisiones parlamentarias. Política de Alianza Nacional: los repartos básicos no se cuestionan.

El diputado Antonio Hernando, nuevo presidente del grupo parlamentario socialista

El diputado Antonio Hernando, nuevo presidente del grupo parlamentario socialista

Ocupado en la depuración de sus propias filas, al hombre de mármol esta vez le fallaron los reflejos. Los primeros destellos del alba iluminaban una cortante paradoja. El día que el PSOE comenzaba a separar de sus cargos a los diputados socialistas díscolos, permitía con su abstención que un diputado reprobado presidiese la comisión más importante del Congreso . La contradicción no tardó en estallar.

El miedo se apoderó de la comisión gestora del PSOE. Miedo a que Podemos tome el mando de la oposición. Miedo a que la gira de Pedro Sánchez por las agrupaciones socialistas acabe siendo un éxito. Podemos presentó hace días un candidato alternativo. Sánchez esperaba agazapado y una hora antes de la votación convertía la comisión de Exteriores en bandera de combate. Dos miedos. El PSOE ha salido muy tocado del drama de octubre. Muy tocado. Esa es la realidad.

Hilos adicionales para entender el revés de la trama. La antigua CDC no descartaban votar al candidato alternativo, Pablo Bustinduy, uno de los diputados mejor preparados de Podemos. Y el PNV, siempre atento a la textura de los días, prefirió no acudir a la comisión, para no encontrarse con situaciones desagradables.

Así fue como Fernández Díaz, el hombre que nunca reprochará a Mariano Rajoy su cese como ministro del Interior, anocheció ayer en la discreta presidencia de la comisión de Peticiones, donde no hace falta votación.

La inseguridad del PSOE limita la política de Alianza Nacional.

Fuente: Enric Juliana – lavanguardia.com

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