Y griega, cupo y cárceles

El PNV pacta con el PSE de espaldas a Susana Díaz, muestra sus cartas a Rajoy y advierte a Catalunya

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Enric Juliana

Y griega ferroviaria, cupo y cárceles. Estos son los tres pilares sobre los que el Partido Nacionalista Vasco (PNV) edificará su envidiable posición negociadora en el tablero español, después de haber cerrado una alianza de gobierno con el Partido Socialista de Euskadi, que ha escapado al control de la gestora del PSOE y está causando cierta sensación en la capital de España. Los de Sabin Etxea saben trabajar bien. Gobierno estable en Vitoria y apertura negociadora en Madrid. Los presupuestos del 2017 esperan.

Y griega ferroviaria. Aceleración de las obras del tren de alta velocidad que ha de unir Madrid con las tres capitales vascas y la frontera francesa, en dirección a Burdeos, ciudad de cabecera de Alain Juppé. Hay que desatascar el nudo de Bergara, punto en el que coinciden los tres ramales de la Y. Operación de Estado: airear el País Vasco, abrirlo, conectarlo con Madrid y París. Pasajeros y mercancías. Eje Atlántico. Conexión rápida con el centro de España y con la Nueva Aquitania, la gran región del sudoeste francés después de la reforma Valls. Oxígeno para el País Vasco francés. Infraestructura básica para una gran eurorregión atlántica, que gusta en París. El Eje Atlántico irá más deprisa que el Corredor Mediterráneo.

Andoni Ortuzar, presidente del Partido Nacionalista Vasco

Andoni Ortuzar, presidente del Partido Nacionalista Vasco (EFE)

Cupo. Están pendientes liquidaciones del cupo desde el año 2008 (dos legislaturas). El Gobierno vasco cifra en 1.184 millones de euros las discrepancias en torno al pago pendiente al Estado por las competencias no transferidas. La cifra final depende del método de cálculo y de la voluntad política de ambas partes, en un momento muy delicado, puesto que está a punto de abrirse el melón del sistema de financiación de todas las demás autonomías.

Cárceles. Transferir la gestión de las cárceles en territorio vasco al Gobierno de Vitoria e iniciar el acercamiento de los presos de ETA. Punto clave del acuerdo de gobierno entre nacionalistas y socialistas. Xabier Arzalluz nunca quiso esa competencia, que Catalunya posee. El PNV de los años ochenta no quería ser el carcelero de ETA. Ahora es distinto. El acercamiento de los presos de la organización terrorista a prisiones regidas por las autoridades vascas dibujaría el punto final de una siniestra historia. ¿Acercamiento antes de la disolución definitiva de ETA? ¿O después? El pacto PNV-PSE plantea el acercamiento de los presos y un cuidado reconocimiento del sufrimiento de las víctimas. Generosidad sin banalización de lo que ha significado el terrorismo. Las asociaciones de víctimas próximas al Partido Popular recelan de la benevolencia. El nuevo ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, a prueba.

Nacionalistas y socialistas se han dado libertad para discrepar sobre la reforma del Estatuto vasco que pretenden abordar en un plazo de ocho meses. Un pacto flexible, que el PSE-PSOE, alineado en octubre con Pedro Sánchez, no ha sometido al control de la gestora. Susana Díaz se lo ha encontrado hecho.

Hilan fino los de Sabin Etxea. Pacto autónomo en Euskadi –aviso a Díaz y a todo el socialismo más españolista–, apertura de negociaciones con el Gobierno Rajoy y mensaje a esa Catalunya que ya empieza a verbalizar que el independentismo no tiene suficiente amplitud. El mensaje de Iñigo Urkullu en aquella entrevista con La Vanguardia (18 de septiembre del 2016), que dio tanto que hablar: “Aconsejo a los catalanes que eviten el frentismo”.

Fuente: lavanguardia.com

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