Extrema derecha nunca muere

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Durante estos días se conmemoran los 41 años de la muerte del dictador que sumió a España, tras una Guerra Civil provocada por un golpe de Estado sobre la II República, en el mayor de los atrasos conocidos por el país, acabando con toda oposición y condenando a la muerte y al exilio a millones de personas. A estas alturas pocos son los que se atreven a elogiar públicamente al dictador, pero aun así seguimos asistiendo atónitos a iniciativas que enaltecen tan deplorable figura. Hace unos días conocíamos que la Fundación Francisco Franco celebraría una misa en Madrid en honor del dictador y de Primo de Rivera. Finalmente fueron una decena de iglesias a lo largo de España las que llevaron a cabo actos similares. Por otro lado, siguen existiendo voceros del dictador como es el caso de Salvador Sostres quien sigue usando las páginas del ABC para sostener  cosas tales como que “Hitler le creó un problema al mundo y Franco resolvió el problema de España” o que “Franco salvó la vida de miles de judíos, murió en la cama y nos dejó en herencia a un Rey extraordinario”. No podemos olvidarnos igualmente de la Cena CXXIV Aniversario Francisco Franco que la fundación homónima prepara para el día 2 de diciembre. Tampoco debiéramos pasar por alto la concentración que reunió en torno a 200 personas en la Plaza de Oriente y que acabó con una brutal paliza al conocido activista sin techo Lagarder, a manos de neonazis y franquistas, por mostrar un cartel en el que se podía leer ‘Franco asesino’.

El PP, supo aglutinar en su seno a todas las derechas, permitiéndose el lujo de integrar a ministros franquistas desde el primer momento

A pesar de todo esto parece que el común de los españoles se avergüenza de nuestro pasado franquista. Pero, ¿acaso sabemos que pasó durante cuarenta ominosos años? Debemos aceptar, a la par que se mantienen estos lamentables homenajes, que una gran parte de la población, en especial los jóvenes, desconoce gran parte de los crímenes del franquismo. Hemos tenido la desgracia de escuchar a adolescentes en la televisión decir que Franco llegó al poder ganando elecciones. Lejos de lo anecdótico, mientras que no se haga un esfuerzo por mantener viva la memoria y se pueda ejercer la justicia con todas las víctimas del régimen dictatorial, una parte del franquismo seguirá viva. No podemos dejar de recordar que si en España no ha surgido un partido de extrema derecha, más allá de los ridículos intentos de VOX, es debido a que ya desde la transición Alianza Popular, y más tarde el PP, supo aglutinar en su seno a todas las derechas, permitiéndose el lujo de integrar a ministros franquistas desde el primer momento, los conocidos como  siete magníficos: Fraga, Martínez Esteruelas, Silva Muñoz, López Rodó, Thomas de Carranza, Fernández de la Mora y de la Fuente.

Mientras en nuestro país debemos hacer un constante ejercicio de recuerdo y mantenernos alerta respecto de los restos de nuestro particular fascismo, en otras partes del mundo aparecen movimientos que revitalizan dicha corriente. En algunos casos resulta algo inadecuado hablar de fascismo, ya que la propia definición del mismo no está exenta de debate. Mientras que Pablo Iglesias ha manifestado públicamente su convicción de que Trump puede ser considerado como fascista (“Trump es un fascista viable en los EEUU; no hace el saludo romano ni luce esvásticas, pero ha sido apoyado explícitamente por fascistas inviables, desde el Ku Klux Klan hasta varias milicias armadas americanas.”), David Harvey, geógrafo y teórico social británico, no cree en cambio que “el país siga un camino fascista”.

Resulta alarmante ver como el discurso de Le Pen ha calado en la sociedad hasta tal punto que la derecha tradicional francesa hace suyas muchas de las propuestas del FN.

Más allá del debate conceptual en torno a si debemos usar la etiqueta “fascista” para referirnos a Trump o no, lo cierto es que se está produciendo a modo global un continuo avance de la derecha más radical. Si en Austria la extrema derecha estuvo a punto hace unos meses de llegar a la presidencia del país, en Francia el Frente Nacional amenaza con convertirse en la primera fuerza en los próximos comicios. Resulta alarmante ver como el discurso de Le Pen ha calado en la sociedad hasta tal punto que la derecha tradicional francesa hace suyas muchas de las propuestas del FN. De hecho, en el plan contra los extranjeros e inmigrantes, el derecho de suelo o la reagrupación familiar las propuestas de Sarkozy eran prácticamente las mismas. Y quizás esta no sea la principal razón por la que ha resultado perdedor en las primerias de su partido; solo podremos valorarlo una vez que los franceses elijan al nuevo Presidente de la República en 2017, con la primera vuelta el 23 de abril y, si fuera necesario, en segunda vuelta el 7 de mayo.

Y ante este resurgir de la extrema derecha, ¿qué hace la mayoría de los partidos y los medios de comunicación? Alertan del “auge del populismo”.

Y ante este resurgir de la extrema derecha, ¿qué hace la mayoría de los partidos y los medios de comunicación? Alertan del “auge del populismo”. Hace unos días podíamos leer en El Mundo un artículo titulado “Semejanzas y diferencias entre Trump y Pablo Iglesias”, a la vez que líderes políticos de PP, PSOE y Ciudadanos insisten una y otra vez en comparar al xenófobo y machista magnate estadounidense, cuyo patrimonio está valorado en 3.700 millones de dólares, con el que fuera hasta hace dos años profesor titular interino en la Facultad de Ciencias Políticas de la UCM. Será que no hay líderes europeos más parecidos a Trump; será que la ideología de este último no es similar en muchos puntos a la de algunos miembros del PP.

Miguel Fernández de la Peña. Politólogo.

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