Lidia Falcón en Otra vuelta de Tuerka

El pasado 13 de diciembre, Lidia Falcón cumplía 81 años. Con motivo de su cumpleaños, en El Desperttador 3.0 rescatamos su reciente entrevista en Otra vuelta de Tuerka.

Comenzando con el relato de algunos de los más significativos acontecimientos de su infancia, la entrevistada hace mención merecida a su abuela Regina de Lamo, anarquista, feminista y referente principal a lo largo de su vida. Ahondado más en su familia surge la figura de su padre, César Falcón, periodista y escritor peruano, militante en el PCE y creador de Altavoz del Frente. De forma similar Falcón presenta a su madre, “la heroína de la familia”, Enriqueta O’Neill de Lamo, o Regina Flavio, según su seudónimo como escritora.

Las anécdotas de la infancia dan paso a lo que hoy día llamaríamos “adolescencia” pero que en su caso merece sin duda alguna el nombre de “adultez”, más si tenemos en cuenta que se quedó embarazada con 17 años, por lo cual tuvo que casarse, y que con 20 años ya se debía hacer cargo ella sola de dos hijos debido a su separación. En este contexto, su ingreso en la universidad se vio unido a la continua obligación de tener que trabajar para mantener a su familia. Resulta increíble oír de sus propios labios que apenas dormía, de tal modo que incluso llegó a estar durante 40 días sin acostarse.

Durante la carrera comenzó su activismo, terminando sus estudios en el año 60. Su participación en el PCE se vio truncada a partir de la primavera de Praga debido a la irrupción en dicho periodo de las tesis del eurocomunismo propias de Carrillo y Berlinguer. Durante esa época ejerció como abogada y en el año 1972 fue encarcelada durante 5 meses en una cárcel de mujeres. Poco después tuvo que sufrir en su propia piel uno de los episodios más negros en la historia reciente de nuestro país: fue torturada durante 7 días en la Dirección General de Seguridad por el policía Antonio González Pacheco, más conocido por su sobrenombre Billy el Niño, quien en la actualidad sigue en libertad y sin haber pagado por ni uno de sus crímenes.

Una de las iniciativas en las que participó activamente fue en la campaña en contra de la ejecución de Salvador Puig Antich, miembro del Movimiento Ibérico de Liberación, el cuál, como ella misma reconoce, no era capaz de movilizar a suficiente gente como para que el detenido fuese indultado. De hecho, debido a que dicha organización, de corte libertario, consideraba adecuado el uso de la acción directa, el grupo de Falcón no consiguió ni que el PCE pidiera el indulto para el que finalmente sería ejecutado en el garrote vil el 2 de marzo de 1974.

Respecto de la actualidad, la entrevistada se niega a considerar que no se hayan producido avances respecto de épocas anteriores. Hace una mención especial para el hecho de que, como era prioritario, la tutela de las mujeres con el padre y el marido es algo que se suprimió prontamente. Se trató de uno de los éxitos producidos durante la década entre 1975 y 1985 durante la cual la lucha feminista tuvo un papel central. A pesar de avances en este sentido, Falcón es ciertamente consciente de que el Régimen del 78 no está muerto. Frente al optimismo de Iglesias en torno a esta materia, la entrevistada se muestra escéptica y considera que si bien la izquierda debe mantenerse ilusionada con dicho proyecto, quedan muchos elementos del franquismo todavía en nuestro país. Ejemplo de ello es la imposibilidad a día de hoy de introducir en la agenda pública el terrorismo de estado, en torno al cual la protagonista de la entrevista ha publicado una novela titulada El honor de Dios.

La plática termina aludiendo al El Capital de Marx como obra de referencia, La Internacional como himno fundamental y el documental La batalla de Chile como película favorita. No podíamos dejar de lado sus grandes referentes como han sido su madre Enriqueta y los grandes referentes históricos del feminismo entre los cuales menciona a Flora Tristán, Aleksandra Kolontái y Federica Montseny. Finalmente, Lidia Falcón se despide brindando por la revolución feminista.

Deja un comentario